Moondale

EL FIN DE LILA STROKER

[b]Alrededores de la Iniciativa Awaken [/b]

creepy

Y al fin, la sombra temida incluso por la oscuridad llegó a la Iniciativa. Atravesó puerta tras puerta sin apenas oposición, sólo un par de mosquitos de los que se libró en segundos.

Sentía la oscuridad por debajo, hundiéndose en la tierra, curiosamente de igual forma que hacían los miembros de la especie que hacía tiempo que había dejado atrás.

La sombra avanzaba por los pasillos del complejo, observando como toda clase de criaturas escapaba de allí. Le resultaba gracioso como la especie humana no había cambiado y con la evolución de la ciencia una parte jugaba a ser Dios más que nunca mientras la otra rezaba por su salvación. Ningún Dios los salvaría de él.

Viéndole caminar por los pasillos cualquiera pensaría que él mismo era un dios, un dios del caos. Éste se multiplicaba a su alrededor, los guardias de la Iniciativa luchaban por cada pasillo que atravesaba contra todo tipo de criaturas.

El nivel subterráneo dos estaba atestado de las más extrañas criaturas, algunas luchando contra los guardias por su libertad y otras buscando cualquier salida para morir y acabar su nueva y horrible vida. Con un solo movimiento de su brazo acabó con una de esas abominaciones que se cruzó frente a él, el monstruo tenía cuatro brazos y carecía de nariz y de piel, pero lo más penoso de la criatura era que sus cuatro brazos caían a ambos lados de su cuerpo inertes, muertos. Una criatura tan incapaz de luchar por su propia vida era un insulto para la evolución.

Inesperadamente, el colgante en su pecho brilló ligeramente y él se detuvo unos pasos más adelante, pero en menos de un parpadeo avanzó varios metros, quedando justo frente a una asustada e inusualmente enmudecida Lila Stroker. Hacía tiempo que los tres no estaban reunidos.

[QUOTE= Flashback. Cinco meses atrás]

Paige Callahan y Lila Stroker caminaban por las calles de Moondale de la mano.

– [b][i]No entiendo por qué está fallando mi magia.[/b][/i] – dijo Lila apurando las últimas caladas del cigarrillo.

– [b][i]Tranquila, seguro que volverá pronto.[/i][/b] – hizo una pausa para detenerse a mirarla. – [b][i]Además creo que podré convencerte para relajarnos.[/i][/b] – añadió guiñando un ojo.

– [b][i]Me gusta la propuesta, pero cuando terminemos llamaré a mi madre por si sabe algo…[/b][/i] – antes de que terminase la frase una figura oscura apareció frente a ella.

– [b]No será necesario…los he visitado hace poco.[/b] – respondió la oscura figura. – [b]Os voy a contar una historia. Hace mucho tiempo, existió un amuleto capaz de absorber la oscuridad fortaleciendo al que lo poseyese. Un día, un aesir y una bruja consiguieron arrebatárselo a un demonio que lo estaba utilizando, y decidieron dividirlo en dos para custodiar cada uno una parte. El aesir guardó desde entonces el propio amuleto en sí, y la bruja se encargó de proteger la oscuridad que el amuleto había acumulado durante siglos.[/b]

– [b][i]No sé que me da más asco, si tus historias o tú.[/i][/b] –  respondió Lila Stroker. Después intentó usar su poder pero falló. Él se movió rápidamente y la cogió por el cuello elevándola en el aire.

– [b]Te vendría bien una cura de humildad, y una lección de modales. Llevo vivo más tiempo del que tu cerebro podría imaginar.[/b] – después la lanzó contra una pared de la calle. – [b]Los descendientes del aesir siguieron custodiando la piedra y la bruja, más longeva gracias a su poder, la oscuridad. Y así fue durante ciento cincuenta años, hasta que yo arrebaté la piedra de un aesir agonizante. Pero me faltaba la oscuridad, sin ella tenía mucho trabajo por delante y tardaría más de un milenio en volver a reunir tanta.[/b] – incluso para un ser tan falto de sentimientos como él parecía notársele la frustración. [b]La bruja se escondió bajo tierra, y así siguió hasta que una familia fue a construir su casa allí y la descubrió. Entonces hicieron un trato, ellos evitarían que nadie supiese donde estaba y ella les daría un poco de poder mágico a todas las mujeres de la familia. Era la familia Stroker, tu familia.[/b] – dijo mirando a Lila.

– [b][i]Mátame ya por favor, así no tendré que escucharte más.[/i][/b] – respondió con una mueca.

– [b]Lo desearás, pero todavía es pronto.[/b] – se detuvo y continuó hablando. [b]Como iba diciendo, la bruja hizo el trato y tu familia obtuvo el poder, ¿te imaginas ya la razón de que no tengas poder? La bruja ha muerto, y con ella tu poder.[/b] – Paige se encontraba al lado de Lila, que parecía no saber cómo actuar. – [b]Puedes estar orgullosa, intentaron defender su fuente de poder hasta el final, pero no fue suficiente.[/b] – hizo una breve pausa y añadió. [b]Encontré a la bruja, y cuando creía que conseguiría la parte que faltaba del amuleto resultó que la bruja se me había adelantado. Sabía que estaba viviendo un tiempo prestado y que por mucho poder que tuviese no podría vivir eternamente, así que decidió transformar la oscuridad en un ser vivo y enviárselo a alguien que pudiese custodiarla, protegerla de mí, una nueva Elegida que aceptaría su destino aquí en Moondale según una profecía. Y ahí culmina, la oscuridad hecha cuerpo delante de mí.[/b]

– [b][i]¿Te refieres a mí? Antes muerta.[/b][/i] – respondió Lila incorporándose.

– [b]Ella. Y ahora la piedra estará completa.[/b] – avanzó hacia Paige Callahan en un parpadeo y le sujetó la cabeza con ambas manos. Un halo oscuro comenzó a manar de ella hacia el colgante que llevaba él en el cuello. Paige Callahan era la oscuridad hecha carne, y el amuleto la estaba consumiendo de nuevo. El cuerpo físico de Paige estaba envejeciendo rápidamente y cuando estuvo drenada por completo la soltó y cayó al suelo con el aspecto de tener cientos de años. Aún con los ojos abiertos envió el leve resquicio de su naturaleza mágica a Lila, transportándola lejos de él y dotándola de unas leves capacidades mágicas en sustitución de las que había perdido.

En el suelo quedó el cuerpo de la que había sido Paige Callahan y cerca de ella, el vampiro, aunque ahora ya tenía poco de ello, conocido como Mason o la Muerte a Medianoche hacía vibraba con un fulgor oscuro que hacía temblar al mismo infierno.[/QUOTE]

En el presente, Mason se encontraba aún frente a Lila.

– [b]Pérdida de tiempo…pero así acallaré la voz de tu mascota.[/b] – exclamó la voz. Con un brazo le sujetó la cabeza, ella intentó gritar, pero ninguna palabra salió de su boca, y él aprovechó entonces para arrancarle el colmillo izquierdo de nuevo y ésta vez de forma definitiva. Con un rápido movimiento le hizo un corte en la garganta por el que comenzó a manar la sangre. Ella se desplomó y la sangre continuó fluyendo por el suelo. El colgante centelleó con luminosidad por segunda y última vez.

Después el suelo que pisaba se tornó completamente negro y Mason lo atravesó, llegando al subterráneo tres.

[spoiler]
Veamos, tanda de explicaciones. Paige con su último aliento teletransportó a Lila lejos del peligro y le dotó de un poco de magia, por eso aún parecía tenerla.

Mason ahora tiene el amuleto y toda la oscuridad que se había almacenado en él en más de un milenio, concediéndole bastante poder.

Espero que lo hayáis disfrutado porque me ha costado cuadrar la desaparición coherente a la trama.
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