[b][Jamie Smith || Subterraneo 3 || {Con todos}][/b]
No quería saber cómo era posible que el tal Edward supiera que yo era bruja (o intento de bruja, se mire por donde se mire). Tampoco quería saber cómo conseguí el valor de murmurar el conjuro con voz firme, cuando generalmente no lo consigo. Ni quería saber cómo logré mover las piernas para salir corriendo, después de la orden de Edward.
Y me sentía claramente en una película de clase B de terror. La típica película en que sabes que la sangre es más falsa que la salsa de ketchup y que la primera que moriría era la chica guapa y en pelotas. Afortunadamente, ese no era mi caso; no era ni guapa ni iba corriendo en pelotas.
Giré por una esquina y solté un gemido de frustración. Vale, una cosa es correr sin parar por largos pasillos pocos iluminados y otra cosa era subir esas escaleras. [i]Tendría que haber tomado esas clases aeróbicas[/i].
Vi al resto del grupo subir los escalones y alguien me dijo que subiera. Me giré a responderle y era Edward. Entrecerré los ojos, él me ponía nerviosa con el hecho de que supiera cosas, sin que uno las haya mencionado o nombrado. Como en mi caso, mi brujería.
– [b]Voy…[/b]- terminé respondiendo, a la vez que subía cada escalón. Estaba segurísima que luego tendría agujetas por todo el cuerpo.
Subir corriendo por las escaleras, es un peligro, a secas. Y más, si apenas ves más allá de la punta de tu nariz. Varias veces he creído que me iba a dar contra el suelo. O tenía buenos actos reflejos, o el de al lado me ayudaba. Y me sentía un poco rara con que me ayudaran a no caerme; no les conocía ni ellos a mí. Tal vez, exceptuando Edward, que tenía toda la pinta de saber hasta mi más oscuro secreto que era…
[i]Sangre. Gritos. Cuerpos convulsionándose. Ojos blancos. Palabras ininteligibles. Más sangre. Más gritos. Negro.[/i]
-[i][b]¡Hey! ¿Estás bien?[/b][/i]- escuché lejanamente.
Tenía los ojos cerrados y muchísimas ganas de vomitar; el poder que tengo era algo que me hacía pasarlas putas, sinceramente. Me mareaba, me dejaba muy confundida y muchas veces terminaba vomitando. Me ayudaron a incorporarme y parpadeé los ojos, antes de abrirlos.
– [b]Eh…sí. No es nada.[/b]- mentí como pude. Sonreí lo mejor posible y eché a correr.
Y procuré, con mucho cuidado de no tocar ningún objeto. Quería salir de allí, fuera como fuera y sin tener que ver imágenes horribles, que claramente les ganarían a cualquier película de terror de clase A, B, C y etc.
[spoiler] Lo de ¡Hey! ¿Estás bien? puede decirlo cualquiera de los otros personajes, hay total libertad en eso.[/spoiler]
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