[b]Diana Echolls| Casa de Christopher MacLeod[/b][color=purple]{Con el susodicho}[/color]
Habíamos llegado a casa de McLeod casi sin mediar palabra. Creo que había puesto una excusa ridícula en la que le decía que necesitaba un libro de magia que posiblemente, no existía y él me había respondido algo así como que lo tenía en su casa. No sé si fueron las palabras de Jamie o esa tensión sexual no resuelta que iba a acabar matándome pero mi cuerpo parecía actuar por su cuenta, sin escuchar a mi cerebro gritar (en voz muy baja) que ni se me ocurriera hacer lo que se me estaba pasando por la cabeza.
Cuando por fin abrimos la puerta, pude ver cómo su casa era un completo desorden. Había libros y periódicos por todas partes con dos temas principales que le obsesionaban: Un vampiro milenario y lo que había ocurrido en la Iniciativa.
– [b] [i]Pasa y siéntate donde quieras. [/i][/b] – Me dijo a la par que se dirigía a la cocina, abría uno de los armarios, cogía una botella y se servía un whisky doble que se bebió a palo seco dejándome perpleja.
– [b]Si no te importa, me voy a quitar los tacones. [/b] – Se me escapó una expresión de alivio al tocar suelo firme después de varias horas con ellos. Con mucho cuidado, los puse al lado de la barra de la cocina y me senté rápidamente en uno de los taburetes.- [b]Te prometo que no me huelen los pies, me duché el mes pasado. [/b] – Me reí.
– [b] [i]Ya somos dos. [/i] [/b] – Sonrió y se los quitó él también a modo de broma.- [b] [i]¿Quieres tomar algo mientras busco el libro? [/i] [/b] – Preguntó y yo negué con la cabeza musitando un “gracias” que no estoy muy segura de que oyera. – [b] [i]Sin alcohol claro, sigo siendo profesor. – explicó. [/i] [/b]
– [b]He debido darme un golpe en la cabeza. [/b] – Reí de forma ridícula.- [b]Estoy en una fase en la que estoy intentando dejar de fumar y no pruebo ni una pizca de alcohol. [/b] – Me humedecí los labios.- [b]El único vicio que me queda es el café, bueno y los hombres. [/b] – Sonreí.
– [b] [i]Créeme, cuantos menos vicios mejor…al final te consumen. [/i] [/b] – dijo algo consternado tras sentarse en el taburete de al lado. – [b] [i]Sólo tienes que mirarme a mí, refugiándome en la bebida para no afrontar que la situación me supera… [/i] [/b]
De nuevo me quedé en silencio y me fijé en su aspecto desaliñado con la barba descuidada y unas ojeras profundas. No quedaba ni rastro del McLeod que yo conocía.
– [b]¿Por qué no me lo has dicho? [/b] – Puse una mano sobre la suya, que estaba sobre la barra de la cocina.- [b]Podría haberte ayudado. [/b] – Hice una pausa y al ver que continuaba preocupado añadí.- [b]Siempre es mejor el sexo que el alcohol. [/b] – Bromeé aunque hablaba completamente en serio.
– [b] [i]Ni siquiera uno mismo se da cuenta…no me malinterpretes, no bebo hasta quedarme k.o, pero sí que bebo con más frecuencia desde que salimos de allí. [/i] [/b] – respondió con pesar. – [b] [i]Mírame, llevo una semana enterrado bajo una pila de libros y lo único que he sacado en claro es que Mason es una amenaza aún mayor de lo que había pensado. [/i] [/b]
– [b]Me encanta cuando ignoras mis insinuaciones… [/b] – Murmuré entre dientes y después, le respondí.- [b]Si no lo paras a tiempo, puede convertirse en un problema. Empiezas por un poco y acabas bebiéndote hasta el agua de los floreros. [/b] – Intentaba quitarle hierro al asunto. Realmente me preocupaba por Christopher y no quería que le pasase nada malo.- [b]Si quieres que hagamos algo para parar a Mason tienes que prometerme que no beberás. Y si con eso sigo sin fiarme de ti, me quedaré aquí y dormiré en tu cama si hace falta. [/b] – Amenacé con un dedo acusador.
– [b] [i]¿Sabes Diana?, de pequeño siempre soñaba en convertirme en un gran Vigilante como mi padre, incluso mejor. [/i] [/b] – responde. – [b] [i]Pero en los sueños de la infancia no se suele ver lo malo. Tengo que ser fuerte por Sarah, por Daniel y por todos, cuando estamos ahí fuera, peleando, no puedo venirme abajo. Pero cuando estoy solo todas las preocupaciones vuelven, y no hay nadie ahí para distraerme cuando eso ocurre. [/i] [/b] – mira a Diana a los ojos. – [b] [i]A veces pienso que soy una estatua llena de grietas y tú eres la única que consigue mantenerme entera. [/i] [/b] – Me dedicó una sonrisa que hizo que mi estómago cobrase vida propia.
– [b]Pero no siempre me dejas llegar a ti… [/b] – Respondí con pesar.- [b]Es como si fueras la montaña más alta del mundo y yo un enanito de los de Blancanieves que intenta escalar. [/b] – Hice una pausa en la que lo miré directamente a los ojos y tuve ganas de que nos besásemos, pero me contuve.- [b]¿Por qué? Y no me cuentes el rollo del profesor responsable porque a estas alturas no me lo creo. [/b]
– [b] [i]Porque soy McLeod, soy al que siempre se puede recurrir para que tenga alguna idea, el que siempre sabe qué hacer. Estoy obligado a mantener la calma para que los demás tengan a alguien a quien acudir. [/i] [/b] – Se mostró apesadumbrado.
– [b]Eso no tiene nada que ver conmigo. [/b] – Protesté cruzándome de brazos como si fuera una niña pequeña.
– [b] [i]En realidad sí, tu sí estás viendo mi otra cara. Delante de los demás tengo que estar siempre seguro de mí mismo, pero desde el principio siempre me desconcertaste. [/i] [/b] – Y al parecer, era así porque parecía descolado con cada una de mis frases. – [b] [i]Por eso te estoy enseñando la parte de mí que nadie ve, ni debe ver. Creo que eres la única con la puedo compartirlo. [/i] [/b]
– [b]Eso es muy bonito. [/b] – Me ruboricé y después volví a la carga.- [b]Pero aún así hay veces en las que no me dejas llegar a ti. [/b] – Me quedé en silencio meditando lo que iba a decir a continuación.- [b]No sé si es porque no me quieres o porque no quieres quererme, pero no me gusta. [/b] – Negué con la cabeza.
– [b] [i]Diana…eres joven y todavía tienes toda una vida por delante. [/i] [/b] – Hacía esfuerzos por no mirarme a la cara como si no tuviera el valor suficiente – [b] [i]Soy lo que menos te conviene. [/i] [/b]
– [b]¡Pero si te estoy pidiendo que me corrompas! [/b] – Exclamé con un deje de desesperación en mi voz.- [b]Además, tampoco soy tan joven, es que me conservo muy bien. [/b]
– [b] [i]Diana, también soy tu profesor. [/i] [/b] – Tragó saliva – [b] [i]No creas que es fácil para mí. [/i] [/b]
– [b]Quizás lo seas por poco tiempo. [/b] – Hablé sin pensar. Nadie había escuchado lo que iba a decir. Sólo era una idea que llevaba tiempo gestándose en mi cabeza.- [b]No creo que siga estudiando, así que esa excusa te va a dejar de funcionar en breve. [/b]
– [b] [i]¿Vas a dejar la Universidad? ¿Estás segura de que es buena idea? [/i] [/b] – Me miró con preocupación.
– [b]No me interesa mi carrera ni lo más mínimo. [/b] – Suspiré.- [b]Antes estudiaba Antropología, cosa que en esta vida no me sirvió de nada porque mi otro yo ni sé lo que estaba estudiando, por eso empecé Biología pero se me da de pena. [/b] – Agaché la cabeza y pude ver mis pies y los de Christopher muy cerca.- [b]Quizás mi futuro no esté ligado a un título universitario. [/b]
– [b] [i]¿Y has pensado qué hacer? [/i] [/b]
Sabía que preguntaría algo así y no supe qué responder, por lo que me fui por las ramas.- [b]Creo que me dedicaré a perseguirte las veinticuatro horas del día… [/b] – Dije entre risas y después me serené para continuar.- [b]En realidad no, pero ya surgirá algo. [/b]
– [b] [i]Creo que tengo un trabajo que te vendrá como anillo al dedo. [/i] [/b] – Parecía plenamente satisfecho cuando decía eso. – [b] [i]Mañana te lo diré seguro, pero creo que ya puedes considerar el puesto tuyo. [/i] [/b] – Sonrió.
Al escuchar eso esbocé una sonrisa enorme y abracé a McLeod aún corriendo el riesgo de que nos cayésemos de los taburetes. Después y casi sin pensarlo, le di un leve beso en los labios y me separé algo sonrojada.
– [b]¿Maripositas en el estómago? ¿El tiempo detenido? ¿Escuchas música y no sabes de dónde viene? [/b] – Pregunté son sorna – [b]Eso es que te gusto… [/b] – Canturreé.
– [b] [i]Diana…no me lo pongas más difícil…sigo siendo una mala opción para ti. [/i] [/b] – Se quedó pensativo.– [b] [i]Te mereces una vida normal y tranquila, no una plagada de peligros pensando en todo momento si algún demonio va a atravesar la puerta y acabar con nosotros como venganza contra mí o contra Sarah. [/i] [/b]
– [b]Vengo de una familia de brujas y mi hermana pequeña es la Elegida. [/b] – Fruncí el ceño con enfado.- [b]¿De verdad crees que porque mi novio fuese Vigilante las cosas cambiarían? ¿En serio? Porque yo estoy convencida de que el peligro es el mismo, pero creo que te dan más miedo tus sentimientos que todos los demonios juntos. [/b] – Mientras decía eso me iba acercando peligrosamente hasta que nos quedamos frente a frente con unos milímetros de separación.
– [b] [i]Soy tu profesor, soy mayor, y lo más importante, te mereces a alguien mejor que yo. [/i] [/b] – Intentó darse la vuelta para marcharse, pero lo sujeté por la mandíbula.
– [b]No quiero que me cuentes otra vez la misma historia. [/b] – Las lágrimas se agolpaban en mis ojos, pero no dejaba que salieran.- [b]En ninguna de mis vidas he mendigado el amor de nadie y no lo voy a hacer ahora, si no te gusto dímelo y me voy…pero deja de marearme. [/b]
Me puso una mano detrás de la cabeza y la otra la deslizó por la espalda. Después, me acercó hasta él y me besó apasionadamente durante unos minutos y cuando paró añadió.- [b] [i]Esto es lo que reprimo cada día. Puede que ahora no lo veas claro, pero no soy el mejor partido. [/b] [/i]
– [b]Ahora te enseñaré lo que yo reprimo cada día. [/b] – Sonreí de forma pícara e intenté desabotonarle la camisa, pero perdí la paciencia y se la abrí. Pude ver tres cicatrices en forma de garra que le iban desde un hombro hasta el costado opuesto. Comencé a besárselas y fui subiendo por el pecho hasta llegar al cuello, mientras él me besaba también en el cuello y recorría mi cuerpo con sus manos.
– [b] ¿No…no tienes un sitio más cómodo para…esto? [/b] – Me detuve y pregunté cómo pude.
– [b] [i]Sí pero…no sé si esto está bien. [/i] [/b] – Christopher intentaba contenerse, así le di un suave mordisco en el labio inferior y me levanté del taburete.
– [b]Ya veo que no te apetece, así que iré a sentarme el sofá. [/b] – Fingí estar molesta. Si realmente quería algo conmigo iría a buscarme y desde luego para esas cosas, un sofá era mejor que un taburete. Si no, más le valía darse una ducha fría y preparar otra para mí.
– [b] [i]Espero que me reserven un buen sitio allí abajo. [/i] [/b] – Se levantó de un salto del taburete y fue hasta el sofá donde se sentó a mi lado y me volvió a besar, esta vez con más pasión llevando una mano hasta mi muslo derecho y siguió subiendo por la parte que cubría la falda para empezar a quitarme las medias.
– [b]Nos pondrán en el mismo círculo que a los Borgia. [/b] – Sonreí de forma pícara y deslicé mi mano por su abdomen hasta llegar al pantalón que desabroché sin mucho esfuerzo.
– [b] [i]Si el Infierno es así, no sé porque tantos demonios salen de él. [/i] [/b] – Lanzó las medias por detrás del sofá y bajó la cremallera de la falda. – [b] [i]Yo me quedaría dentro. [/i] [/b]
– [b]Al final he sido yo la que te ha corrompido… [/b] -Lo empujé hacia atrás para quedarme yo encima. Después, me quité el jersey quedándome únicamente con el sujetador.
– [b] [i]Menos mal… [/i] [/b] – La falda cayó al suelo sin hacer mucho ruido seguida de su pantalón. Ya sólo nos separaban unos centímetros de tela. Continuó besándome por todas partes, hasta que él me echó hacia atrás y nos fuimos despojando de la ropa interior. El resto, supongo que podéis imaginarlo.
[spoiler]
Siento si es muy largo, pero necesitábamos que lo viérais todo en conjunto.
Aquí Dracon retransmitiendo en spoiler para todos. Quería decir que nunca he bebido alcohol y por lo tanto que me disculpéis si no describo muy bien las motivaciones de McLeod respecto a beber.
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