[b][Jamie Smith || Residencia Hexe][/b]
Había sido una tarde demasiado larga y estresante. No sé qué me había hecho pensar en ir a una licorería, comprar una botella de vodka y luego al mercado a comprar dos kilos de Ben&Jerrys, de crema con oreos. La mezcla podía ser mortal, pero tenía una necesidad terrible de zamparme esas dos cosas a gusto y llorar en solitario, básicamente porque la vida era muy puta. Por la ventana se veía que el sol se ocultaba, dejando entrever retazos de la noche que se avecinaba.
Llamar a Nana fue lo más difícil del mundo. Creo que he llamado y cortado más de diez veces, hasta que Nana me llamó a mí y me preguntó qué coños me pasaba. Sí, lo había dicho exactamente así. La conversación fue dura, como si en vez de quitarme la tirita, me quitasen la piel, pedazo por pedazo.
– [b]Nana…[/b]- titubeé por unos minutos.- [b]Necesito preguntarte algo y quiero que me digas la verdad.[/b]
– [b][i]¿Qué quieres saber?[/i][/b]- inquirió con un tono de impaciencia.
– [b]¿Soy adoptada, verdad?[/b]
Del otro lado de la línea se escuchó un silencio prolongado, un suspiro de frustración y el chasquido de un encendedor. Sí, Nana fuma como una chimenea, cuando las situaciones son tensas. Con lo cual, intuí que esta iba a ser la conversación más dolorosa de mi vida.
– [b][i]Mira, no importa de donde seas, siempre serás mi nieta.[/i][/b]
– [b]Carmella.[/b]- presioné. No quería frases sanadoras, necesitaba la verdad, aunque doliese como el infierno.
Volví a oír ese suspiro y el sonido de varias caladas.
– [b][i]No quería que llegase este momento, así que estáte sentada y no me interrumpas.[/i][/b]
Cerré los ojos, luchando con todas las lágrimas que se agolpaban contra mis párpados, apoyé mi espalda contra la pared y escuché.
-[b][i]El día que llegaste a mi puerta, celebrábamos la boda de tu madre adoptiva con tu padre adoptivo. Era exactamente un veinticinco de junio, al caer la noche; y aunque no lo creas esa noche no hacía calor, era una noche perfecta. Naturalmente que mi hogar estaba protegido por los mejores conjuros de magia, no quería que nada ni nadie arruinase este evento familiar. Fue exactamente a medianoche cuando percibí que la magia protectora estaba siendo quebrada en la parte frontal de la casa. Te imaginarás cual fue mi primer pensamiento…[/i][/b]- tomó aire profundamente antes de continuar.-[b][i] Me aseguré de que los invitados y los novios estuvieran disfrutándolo, siendo ajenos a lo que sucedía en la otra parte de la casa, y me escabullí disimuladamente. Ya estaba pensando miles de conjuros y hechizos defensivos, cuando abrí la puerta dispuesta a enfrentarme a lo que fuere.[/i][/b]- se hizo el silencio y me pregunté si la línea se había cortado.-[b][i] Lo que tenía antes mis ojos eran dos personas que me miraban desesperadas y la mujer me pidió suplicante que te cuidara, mientras el hombre la abrazaba. Noté como te miraban y decían que te querían y que esto era sólo por el bien de tu vida. Luego se hicieron polvo, dejándonos a ambas solas.[/i][/b]- volvió a haber un silencio.-[b][i]Admito que pensé seriamente que tus padres eran unos vampiros, pero era imposible, era medianoche y nadie los había estacado; además cabe decir que sólo una bruja lo bastante poderosa podría quebrar mi protección en el hogar.[/i][/b]- las lágrimas hacía rato que habían caído sin dejarme ver nada en absoluto.-[b][i] La carta que adjuntaron en el pequeño moisés donde estabas acostada me confirmó quienes eran y explicaban qué había pasado para que estuvieras en mi puerta.[/i][/b]- el silencio parecía ser el protagonista en aquella conversación dura.-[b][i] Alessandra vino buscándome, te vio y me miró a mí. Tu madre adoptiva ha sido una gran mujer y no dudó en adoptarte, criarte como suya. Nicholas tampoco se negó y ambos te criaron por unos pocos meses, pero te hicieron lo suficientemente Smith-Lorenzetti como para que tuvieras una buena vida.[/i][/b]- se notaba el orgullo de Nana al hablar de Alessandra y Nicholas.-[b][i] Lo que me apena de tu historia es el hecho de que hayas perdido a todos tus padres. No es algo muy justo para ti, pero ya sabes como son Los Grandes Poderes…[/i][/b]
Me quedé en completo silencio, llorando sin parar, con un nudo en la garganta y una angustia que me laceraba el pecho. El saber que lo que había visto tiempo atrás no era un juego de mi imaginación, dolía muchísimo. Y el enterarme de la verdad, lastimaba el doble de peor. Porque seguía sin saber quienes eran, y a la vez sentía que yo no era la misma, simplemente me sentía como completamente perdida. Nada que ver como cuando me desperté en la Iniciativa. Esto llegaba a niveles inimaginables de dolor físico y emocional.
-[b][i] Lo que no puedo decirte es quienes son tus verdaderos padres, es por tu seguridad…[/i][/b]- el comentario interrumpió mis pensamientos y reflexiones.
– [b]¿Seguridad? ¿De qué seguridad me hablas, Carmella?[/b]- le grité, incorporándome con brusquedad de la cama.- [b]No me vengas con estupideces, sabes bien que necesito saber quienes son ellos.[/b]- le exigí.
– [b][i]Lo siento, pero no te lo voy a decir. Buenas noches, Jamie.[/i][/b]
No me creía que Nana me hubiese colgado, con lo que furiosa estampé el teléfono contra la pared enfrente mía, dejándolo quebrarse en varios pedazos, solté un rugido de rabia y frustración. Me dejé caer boca abajo en la cama, llorando sin parar. Esto era una putada de las grandes, y no era justo. Necesitaba aplacar ese dolor que me despedazaba por dentro, por lo que sin pensarlo mucho, mezclé el helado con el vodka y me lo fui consumiendo en grandes bocados. El alcohol empezó a entrarme en la sangre, la habitación ya estaba lo suficientemente borrosa y sin sentido alguno, mi cabeza ya no pensaba, estaba completamente sedada y el frío del helado me taladraba las sienes. Y no importaba, porque las cosas eran una mierda barata. La habitación comenzó a dar vueltas y vueltas, y en algún punto perdí la conciencia.
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