[b]Suzanne Sommerville | Biblioteca | {Con McLeod & Ed}[/b]
Creo que estoy en shock. Llevo un buen rato intentando concentrarme en el trabajo, pero una y otra vez mi cabeza vuelve a la cafetería, a [b]Ed[/b] y a todo lo que me ha contado. Soy un… licántropo. Soy una criatura sacada de la literatura gótica y llevada al mundo real. Los monstruos existen y yo soy una de ellos. Salvando las diferencias, soy una [b]Remus Lupin[/b] de la vida. Y aún con eso, pretendo hacer el trabajo. ¿A quién narices le importa que apruebe Filosofía si en realidad no soy más que una bestia con mucho pelo y sed de sangre?
¿Le habré hecho daño a alguien? Desde hace dos años me despierto desnuda y desorientada cada mañana tras la luna llena. A veces recubierta de sangre. Y si antes creía que me estaba volviendo loca y me dedicaba a vagar sin rumbo en medio de la noche, ahora que sé la verdad creo que puede llegar a ser mucho peor. ¿Y si… lo que le pasó a [b]Francis[/b] tiene algo que ver conmigo? Cierro los ojos con fuerza ante la simple posibilidad. De todas las personas a las que podría atacar, [i]porque, afrontémoslo, [b]Ann[/b], eres un licántropo descontrolado y puedes atacar a la gente[/i], [b]Francis[/b] sería, sin lugar a dudas, la que más me destrozaría si realmente hubiese sido yo. Así que sólo me queda rezarle a un Dios en el que no creo por no haber sido yo.
Alzo la vista del libro cuando oigo, o más bien noto como alguien entra por la puerta. Es [b]Ed[/b], y el que viene con él debe ser el bibliotecario. Dejo el boli sobre mi cuaderno y me incorporo en la silla, quedando a medio levantar y los miro dubitativa.
-[b][i]Hola…[/i][/b]-digo en un susurro.
-[i]Hola, ¿[b]Ann[/b], verdad? Nos conocimos en [b]La Iniciativa[/b][/i]-responde el acompañante de [b]Ed[/b] saludándome con dos besos.
-[b][i]Sí, soy Ann[/i][/b]-respondo con una leve sonrisa-[b][i]Y supongo que tú eres el señor bibliotecario, ¿no?[/i][/b]-en mi cabeza sumo dos más dos y recuerdo las palabras de [b]Diana[/b], [i] “Al bibliotecario ya me lo he merendado yo…” [/i] y tengo que reconocer que la chica tiene buen gusto para los hombres.
-[i]Puedes llamarme [b]McLeod[/b][/i]-dice con una leve sonrisa también-[i]Te diría que me llamases por mi nombre, pero al final todo el mundo acaba llamándome por el apellido[/i].
Suelto una risita, McLeod parece una persona bastante amable y, según Ed, conoce mi… condición (sí, a partir de ahora lo llamaré así) y aún no ha salido corriendo; podría decirse que es un comienzo.
-[i]Yo te llamo por tu nombre[/i]-dice [b]Ed[/b] riendo-[i]A lo que vamos, [b]Ann[/b] necesita algún libro sobre licántropos.[/i]
-[i][b]¿Realmente existen libros sobre licántropos?[/b][/i]-pregunto, un tanto incrédula. [i]No, en serio, ¿en qué mundo vivimos?[/i]-[b][i]Y no, no hablo de los de la Meyer ni de literatura de terror… ¿existen… manuales?[/i][/b]-aclaro, sintiéndome realmente rara al hacerlo.
—[i]Uff… “Crepúsculo”… en fin, esos parecen más metamorfos con adicción a los esteroides que verdaderos licántropos[/i]-dice [b]McLeod[/b] con un suspiro-[i] Los licántropos existen, y los vampiros y otros seres que irás descubriendo ahora que conoces este mundo. Tengo algún libro en la parte de atrás…[/i]-dice, mientras se acerca a las estanterías más alejadas-[i] La mayoría de la gente cree que es ficción, pero es uno de los más acertados. [/i]-añade, al cabo de un rato, al acercarse con un libro-[i] Aunque bueno, tampoco creen en los vampiros y ven a todas horas «Harmony Bites».[/i]-llega a mi lado y me entrega un tomo relativamente grueso-[i] Ten, creo que te servirá para orientarte [/i]-me fijo en el título, “Dos lunas: Análisis de la licantropía” y en ese momento entiendo que ya no soy un ser humano. Soy un licántropo. Una chica-lobo. Y lejos de sentirme asustada (que sí, estoy asustada y mucho) lo que siento, en el fondo, es una gran, gran curiosidad.
Abrazo el libro contra el pecho como haría un católico con una biblia.
-[b][i] Gracias [/i][/b]-susurro, mirando a [b]Ed[/b] y [b]McLeod[/b] alternativamente -[b][i] Ed me dijo antes que… con meditación se podía llegar a controlar la… licantropía [/i][/b]-me siento increíblemente rara al pronunciar la palabra, y suelto un leve suspiro; más me vale acostumbrarme.[b][i]-¿Sirve la meditación normal o tengo que… empezar a hacer meditación… con elementos… mágicos? [/i][/b]-a cada palabra que pronuncio me siento más rara.
-[i] En realidad necesitas saber preparar una infusión con ciertas hierbas que disminuirá el efecto de la luna en tu transformación. [/i]-me explica [b]McLeod[/b]. Hace una pausa antes de añadir: -[i] La meditación sirve para que en momentos de tensión no te transformes. [/i]
-[b][i]¿Es que me puedo transformar cuando no hay luna llena?[/i][/b]-pregunto, intentando que no se me note lo asustada que estoy así de repente. Esto es la lotería, vamos… que puedo estar tan tranquila en una cafetería y de repente merendarme a quince personas. Bueno, no, cuando estoy tranquila no pasan esas cosas.
—[i] Si, ¿recuerdas al que se transformó la noche que huimos? [/i]-me pregunta.
Me llevo la mano derecha a la sien e intento hacer memoria, esa noche, maldita sea, está increíblemente borrosa en mi mente.
-[b][i] Sí, creo que sí… y creo, creo que lo he visto en el campus… [/i][/b]-asiento levemente con la cabeza. -[b][i] Así que… él es un… un licántropo que sabe… hum… controlar su… condición [/i][/b]-murmuro, casi más para mí misma que para que ellos me oigan-[b][i]¿Lo conocéis?[/i][/b]
-[i] Cuando lo vi transformarse recordé que lo había visto anteriormente.[/i]-dice [b]McLeod[/b] apoyándose sobre el escritorio-[i] El año pasado un licántropo enorme apareció en la Universidad y se creó el caos. Los periódicos dijeron que había sido un oso proveniente de un recinto cercano [/i]-mira al suelo con aire pensativo.-[i] Parece que controla mejor su condición desde entonces [/i]
-[b][i]Entonces… ¿ya no es peligroso?[/i][/b]-pregunto dubitativa. Porque si él aprendió a controlar su condición es probable que yo pueda aprender a controlar la mía. Si hay en el mundo algo que yo odio con todas mis fuerzas es la desorganización y las cosas que se escapan a mi control.
-[i] La noche de la huida se transformó a voluntad y alejó a la otra licántropa del grupo, así que podríamos decir que no, ya no es peligroso. [/i]-responde [b]McLeod[/b]
-[b][i]¿Y yo podría dejar de ser un peligro público?[/i][/b]-pregunto, intentando quitarle hierro al asunto-¿Podría… encontrarlo y pedirle que me enseñe a controlarlo?
-[i] Sí, aunque no sé si te será fácil dar con él.[/i]-admite[b] McLeod.[/b] – [i]Se llama [b]Alexander Fenris[/b]. Es el dueño de [b]Construcciones Fenris[/b], un pilar importante de la alta sociedad de [b]Moondale[/b].[/i]
Memorizo ese nombre, [b]Alexander Fenris[/b], como si fuese un mantra para mi salvación. Y sobre todo, para la salvación de todos aquellos a los que quiero.
-[b][i]Supongo que me las arreglaré[/i][/b]-digo, con una leve sonrisa-[b][i]Al fin y al cabo si es un empresario no puede ser demasiado difícil de encontrar[/i][/b]-Añado, antes de girarme para guardar el libro que [b]McLeod[/b] me ha dado en mi bolso. Suspiro de cansancio, creo que he recibido demasiada información en un solo día y necesito tiempo para procesarla toda.-[b][i] Creo que será mejor que me vaya ya…[/i][/b]-digo con suavidad, al tiempo que me pongo de pie y me cargo el bolso al hombro.
-[i] Ten cuidado, apunta mi número por si tienes algún problema [/i]-me dice [b]McLeod [/b] dándome su número en un papelito que me guardo en el bolsillo interno de la chupa de cuero-[i] Todavía queda un tiempo para la luna llena, pero cuando llegue, si necesitas ayuda, aquí estaremos.[/i]
Asiento con la cabeza, esbozando una pequeña sonrisa. Aún estoy relativamente asustada. Aún no sé ni qué voy a hacer con todo esto, pero el saber que no estoy completamente sola hace que, de alguna forma, me sienta mejor.
-[i]Hasta pronto, [b]Ann[/b][/i]-me dice [b]Ed[/b].
Asiento levemente con la cabeza.
-[b][i]Muchísimas gracias[/i][/b]-le dijo a [b]McLeod[/b] en un susurro. Acto seguido le dedico una sonrisa a [b]Ed[/b].-[b][i]Nos vemos[/i][/b]-le digo a modo de despedida, antes de salir de la biblioteca.
Lo único que me apetece ahora mismo es meterme en cama con un tazón de chocolate caliente y acurrucarme a llorar. Patético, lo sé. Pero apuesto a que todo aquel que lo encuentre patético no ha sido licántropo en su vida.
Y como si un mazo de acero me golpease en la cara, al salir de la biblioteca, caigo en la cuenta de que va a pasar mucho tiempo hasta que pueda volver a ver a mis padres o a mi pequeña [b]Caroline[/b]. Porque mi familia es lo único que me queda, y no puedo ponerlos en peligro por algo que yo soy.[/align]
[spoiler]Ed ha sido controlado por Alph y McLeod ha sido controlado por Dracon.[/spoiler]
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