Moondale

Categoría: Diario de Elle Echolls

  • HASTA QUE LLEGA UN MACLAY

    Ellie – Nave

    Noche

    Una vez terminó el juego, fui a darme una ducha y me puse una camiseta larga de Idris a modo de pijama. Evitaba, en la medida de lo posible, utilizar lo que robaba Lexie porque algo dentro de mí se removía ante la idea de dejar a alguien sin su sustento, pero tampoco teníamos muchas más opciones. Henry había propuesto el trueque, pero cuando no sabes el valor de las cosas ni el idioma, es complicado negociar. Teníamos a Bowie, sí, pero no era muy ético utilizar a una niña para conseguir nuestros propósitos.

    Salí de la ducha y dejé mi toalla secando. Después, comencé a andar sin rumbo fijo. La Nave no me gustaba. Intentaba colaborar para hacer de ella nuestro hogar temporal, pero algo dentro de mí me decía que tenía que volver a casa, que allí no se me había perdido nada. Cada día que pasaba sin que hubiéramos avanzado en la misión, era un día más lejos de mi casa, de mi familia.

    Pensar en eso me hizo volver a la habitación que compartía con Jane y coger la esfera de Daë. Si había alguna posibilidad de volver a escuchar la voz de mi padre, tenía que aferrarme a ello.

    Caminé en dirección al puesto de mandos de la Nave, me senté en el asiento de pilotaje y le hablé.- [Elle]¿Papá?[/Elle]- al otro lado nadie respondía. ¿Y si habían pasado años y ya estaban todos muertos? ¿Y si aún no había nacido o esta era una realidad alternativa en la que no existía?

    Frente a mí, se veía la colina en la que la Nave descansaba y el cielo estrellado. Era de noche cerrada y estaba sola por primera vez en mi vida, me sentí sola.-  [Logan]¿Lennie?[/Logan] – escuché al otro lado.  El corazón me dio un vuelco. No era mi padre, pero era alguien. No estaba todo perdido.

    – [Elle]Creo que no eres mi padre[/Elle].- en mi cabeza se fue formando la imagen de mi interlocutor, que era, ni más ni menos, que el mismísimo Logan Villiers.

    – [Logan]¿Qué coño es esto?[/Logan] – farfulló. Estaba igual que siempre. Como si no hubiera pasado ni un minuto desde la última vez que lo vi.

    – [Elle]¡Logan![/Elle]- no pude disimular mi alegría- [Elle]Soy Elle. Elle Echolls[/Elle].- le aclaré por si no me reconocía.

    – [Logan]¿La pequeña Ellie? Menudo estirón.[/Logan] – en su cara se dibujó una sonrisa.

    – [Elle]Tú estás igual[/Elle].- le devolví la sonrisa- [Elle]¿Cómo te trata la vida?[/Elle]

    Él soltó una risotada.-  [Logan]Voy tirando.[/Logan] – no entró en detalles. – [Logan]¿Me puedes decir cómo demonios estamos hablando?[/Logan]

    – [Elle]Es por la orbe de los Daë. Debemos tener algún elemento en común[/Elle].- le expliqué. No sabía muy bien cuáles eran sus elementos, pero lo más probable es que tuviéramos alguna relación.

    – [Logan]¿Orbe? Si perdí ese puto cacharro hace años.[/Logan] – vi que miraba en sus bolsillos.- [Logan]¿Qué cojones? Lo vuelvo a tener.[/Logan]

    – [Elle]¿Ves?[/Elle]- comenté con orgullo, aunque era un poco raro que perdieras algo y apareciera en tu bolsillo por arte de magia.

    – [Logan]Es una maldita pesadilla recurrente.[/Logan] – sacó un paquete de tabaco y se encendió un cigarro. Arrugué la nariz de manera instintiva, aunque el humo no podía alcanzarme – [Logan]¿Y ahora qué, han cogido una nueva generación que putear?[/Logan]- asentí sin saber qué decirle.

    Logan dio una calada para no soltar improperios.- [Logan]Mira niña. Sois muy jóvenes. No perdáis la vida. Que salve el mundo otro. Que vuelvan a llamar a los viejos, nadie nos echará de menos.[/Logan]

    No sé qué fue en concreto, pero noté cómo algo dentro de mí se rompía.- [Elle]No tenemos elección. Estamos…en una Nave, perdidos en el Cúmulo[/Elle].- detuve una lágrima que corría por mi mejilla.- [Elle]Ni siquiera sé si volveremos. Es más difícil de lo que pensaba[/Elle].

    – [Logan]Una nave…¿espacial? ¿Dónde está ese Cúmulo?[/Logan]- Logan no daba crédito.

    – [Elle]En la otra punta del universo[/Elle].- le expliqué cómo pude y desvié el tema.- [Elle]Cole y Dante están aquí[/Elle]

    Se tomó unos segundos para procesarlo. – [Logan]Qué hijos de puta.[/Logan]

    – [Elle]Están bien[/Elle].- aclaré.- [Elle]Dante es…como tú. Así «grr arghhh» «me da igual todo»[/Elle].- imité.

    Vi que esbozaba una sonrisa triste y apagó el cigarrillo. – [Logan]Será mejor que no te escuche decir eso.[/Logan] – confesó un poco más triste de lo que quería mostrar. – [Logan]Volveré a Moondale. A ver si los cerebritos saben cómo llegar hasta vosotros.[/Logan]

    – [Elle]Cole es diferente[/Elle].- continué.- [Elle]Es…como Mia[/Elle].

    Sus ojos se cruzaron con los míos. – [Logan]¿Le ha ido bien desde que nos separamos?[/Logan] – parecía preocupado. Este Logan que tenía frente a mí distaba mucho del Logan que describía su hijo Dante.

    – [Elle]Estuvo con su tío Hiroshi y es un chico calmado[/Elle].- había hablado poco con Cole, pero transmitía mucha paz.

    – [Logan]Me alegro.[/Logan] – y supe que lo decía de verdad. – [Logan]Oye, tardaré en volver, pero puedes llamarme o como coño se llame esto siempre que quieras.[/Logan]

    – [Elle]Gracias y tú…cuídate[/Elle].- le pedí.

    – [Logan]Tú también, pero seguro que no necesitas que te lo diga. Pareces fuerte como tu madre.[/Logan]

    – [Elle]Ojalá me pareciera a ellas[/Elle].- suspiré.

    – [Logan]¿Ellas?[/Logan]- preguntó alzando un ceja y soltó una carcajada.- [Logan]Sarah sí que sabe…maldito pelirrojo[/Logan]- corté la comunicación de manera abrupta al escuchar unos pasos que se acercaban y dejé la orbe sobre la mesa de mandos.

    – [Idris]¿Qué hace una chica como tú en una nave como esta?[/Idris] – preguntó Idris. El corazón me latió más rápido. Estaba muy guapo incluso con aquel pijama de ositos que no era de su talla.

    – [Elle]No dormir[/Elle].- esbocé una sonrisa triste.

    – [Idris]Necesitabas un osito de peluche gigante, lo entiendo.[/Idris] – bromeó y no fui capaz de seguirle.- [Idris]¿Te pasa algo Coquito?[/Idris] – se acercó hasta mí y me pasó una mano por la cara.

    – [Elle]Lo de Calliope…[/Elle]- admití.- [Elle]Estar aquí…[/Elle]- las lágrimas brotaron con demasiada facilidad y él se arrodilló para abrazarme.

    – [Idris]Desahógate.[/Idris] – me estrechó entre sus brazos.

    – [Elle]¿Por qué se muere la gente?[/Elle]- pregunté.- [Elle]¿Por qué tenemos que salvar el mundo nosotros?[/Elle]

    Sin soltarme, habló.- [Idris]No te puedo prometer que salvaremos a todo el mundo. Pero lo vamos a intentar.[/Idris]

    – [Elle]Además, esta Nave…me agobia[/Elle].- le expliqué cuando nos separamos.- [Elle]No puedo salir con Xena, ni coger la bici, ni sentarme a leer fuera…[/Elle]

    – [Idris]¿Quién dice que no?[/Idris] – me dio una mano para que me pusiera de pie, pero no lo hice.

    – [Elle]No es lo mismo, porque sé que casi todo lo que conozco está muy lejos de aquí[/Elle].- me estaba agobiando y no sabía muy bien qué era.

    – [Idris]Bueno pues mañana cuando salga el sol nos damos un baño en el lago.[/Idris] – me propuso – [Idris]En pelotas.[/Idris] – de pronto, disfrutar de un rato a solas con él me pareció una pérdida de tiempo, porque cuanto menos centrados estuviéramos en la misión, más tardaríamos en volver.

    – [Elle]A lo mejor…tendríamos que darnos un descanso[/Elle].- las palabras salieron de mi boca disparadas.

    Idris pareció tambalearse. – [Idris]Pensé que ni siquiera habíamos empezado.[/Idris] – en su cabeza debió sonar con más confianza con la que en realidad lo dijo.

    – [Elle]Ahora mismo no soy la de siempre. Esto me está superando y no te quiero arrastrar conmigo[/Elle].- me expliqué.

    – [Idris]Eres mi medio Coquito. Da igual lo que pase. Siempre voy a estar ahí para ti.[/Idris] – me confesó. Sus ojos parecían más vidriosos que de costumbre. Le estaba haciendo daño.

    – [Elle]Esta situación me está superando. Yo…no soy como mi madre[/Elle].

    – [Idris]Gracias a dios, me costaría competir con una Sasha.[/Idris] – bromeó, pero su voz sonó rara, como si lidiara con un nudo en la garganta.

    – [Elle]Hablo en serio[/Elle].

    – [Idris]Es complicado.[/Idris] – me puse en pie y me pasó una mano por la espalda. – [Idris]A veces hay días duros en los que todo parece que nos va a superar. Pero al final, pasa.[/Idris] – señaló a la colina oscura que teníamos frente a nosotros.- [Idris]Intenta descansar. Mañana será otro día.[/Idris] – se giró y parecía un poco menos él.

    Cuando se fue, estuve un rato llorando en silencio hasta que recogí la orbe y caminé sin rumbo por la Nave.- [Ezra]Y yo pensando que era el único insomne. Eres la segunda persona que encuentro aquí.[/Ezra]- la voz de Ezra me sacó de golpe de mis pensamientos. Había llegado a la piscina sin saber lo que hacía..

    – [Elle]¿Me puedo sentar contigo?[/Elle].- pregunté al ver que tenía los pies metidos en el agua y él asintió.

    – [Ezra]¿La emoción del espacio no te deja dormir?[/Ezra]- llevaba todavía unos vaqueros y una camiseta. O no dormía nunca o tenía tanto miedo de echar a correr que no se permitía ponerse cómodo.

    – [Elle]Me agobia estar encerrada[/Elle].- le miré a los ojos. Era como si lo conociera de toda la vida. Dentro de mí podía sentirlo.- [Elle]¿Cómo lo aguantaste tú?[/Elle]

    – [Ezra]Durmiendo[/Ezra].- el intento de broma le salió regulín, pero sonreí

    – [Elle]¿Te estás acostumbrando bien a esto?[/Elle]

    – [Ezra]¿Diferentes mundos habitados por diferentes culturas? Sí, no es lo más raro que he visto[/Ezra].- su vista se perdió en la cristalera que daba al espacio. A Ezra se le daba bien esconderse, pero de mí le iba a resultar difícil.

    – [Elle]Decía a que estemos vivos[/Elle].- le aclaré y toqué en su hombro para que volviera a mirarme. Había pasado mucho tiempo sin hablar con la gente y estaba asilvestrado.

    – [Ezra]Eso podría considerarse más raro. En tu caso, aún estabas viva[/Ezra].- evitó mirarme directamente. Ezra era huidizo, como un ratoncito asustado.

    .- [Elle]Me alegra saberlo[/Elle].- en mi cara apareció un intento de sonrisa.

    – [Ezra]Y tú, ¿te acostumbras a esto de que en mi familia nos dé por viajar en el tiempo?[/Ezra]- supe que lo de Chloe le preocupaba. Era una variable con la que no había contado.

    – [Elle]Los Maclay tenéis la costumbre de viajar en el tiempo[/Elle].- le resté importancia.

    – [Ezra]Cuando una linea temporal esté en peligro, ¿a quién vas a llamar…?/Ezra]- bromeó y me reí. Me fijé en su cara, en todos los detalles que hacían de ella una mezcla entre la tía Lucy y el tío Ed. El recuerdo de que una vez se quisieron tanto como para crear una vida.- [Elle]Te pareces un montón a tus padres. Es hasta raro[/Elle].

    – [Ezra]Gracias. No los conozco tan bien como para notarlo. [/Ezra]- admitió. Las cicatrices de Ezra no era físicas, sino emocionales.

    Nos quedamos en silencio. Yo, mirando mis pies que disfrutaban del agua y él, perdido de nuevo en sus pensamiento.- [Elle]Los conocerás. Date tiempo[/Elle].- le di un toquecito en el hombro para que se girara- [Elle]No sé cómo era nuestra relación en tu mundo, pero aquí me tienes si me necesitas[/Elle].

    – [Ezra]Lo mismo te digo[Ezra].- por primera vez, vi que sonreía de verdad. Para Ezra era más importante de lo que decía sentirse aceptado por nosotros. Llevaba esperándonos veinte años.- [Ezra]¿Quieres hablar de algo?[/Ezra]

    – [Elle]Estoy un poco agobiada por…todo, pero lo superaré[/Elle].- confesé- [Elle]Gracias por preguntar[/Elle].

    – [Ezra]No te preocupes por si podrás liderar o no. En mi mundo eras una líder. Pero…solo tienes que saber que llegado el momento, puedes contar conmigo para lo que necesites[/Ezra].- al escucharle decir eso, le di un abrazo.

    – [Elle]¿Y si tú eres…el pegamento que une todo esto?[/Elle]- dije sin soltarle.- [Elle]A lo mejor, la generación no está completa hasta que llega un Maclay[/Elle].

  • LA HEROÍNA DE ESTA HISTORIA

    Ellie – Casa de Lucy y Ed

    Mañana

    Ed y Lucy, es decir, el tío Ed y la tía Lucy eran las personas más felices de la Tierra. Con diferencia, además. Habían logrado llevar la vida que querían y se encontraban en el punto culmen de su existencia. O al menos, esa era la sensación que me daban a mí. Quizás por eso me gustaba pasar tiempo con ellos. Vivían en una casa enorme a las afueras, porque a la tía Lucy le había ido muy bien en su marca de moda local y el tío Ed, bueno, el tío Ed se dedicaba a la vida contemplativa y a formarse como Vigilante.

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  • CON UN CUCHILLO DE MANTEQUILLA

    Ellie – Casa de los Echolls

    Mañana

    Colgué la videollamada con Idris y bajé a desayunar. El día había amanecido gris y horroroso, uno de esos días en los que parecen las siete de la tarde desde primera hora. Últimamente, lo primero que hacía nada más despertarme, era darle los buenos días y también le daba las buenas noches a altas horas de la madrugada, para qué os voy a mentir. Eso había provocado que JJ me mirase alzando una ceja, pero tampoco le dejaba que emocionase en exceso, porque puestas a abrir el cajón de mierda, el suyo estaba a rebosar.

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  • UNA CACA DE HIELO

    Ellie – Pizzería

    Noche

    Me había costado convencer a JJ para que me acompañara al cine a ver «Cuatro bodas y un funeral» en el ciclo de comedias románticas de los noventa que estaba en cartelera, pero al final lo había conseguido y lo mejor de todo, estábamos rematando la noche con una pizza hawaiana (MUAHAHA) en la mejor pizzería del mundo mundial, Gina’s. Por eso, aunque estuviéramos en un día entre semana, el local, decorado como casi todos los restaurantes italianos del mundo, estaba bastante lleno.

    JJ no pasaba por su mejor momento, porque en su casa iba todo de pena y tanto ella como sus hermanos estaban pagando las malas decisiones de sus padres, pero además, ese día le había tocado hacer una práctica de Química con mi hermano y eso había reabierto una herida que jamás se había cerrado del todo.

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  • THINKING ‘BOUT YOU

    Ellie | El autobús

    Era un día muy raro, porque de pronto, no éramos pequeños y nos habíamos transformado en nuestros papás y mamás. Además, pasó sin avisar ni nada. Un momento éramos nosotros y al otro ¡PUF! éramos nuestros papás. Al lado de Jane, que ahora era el tío Dom, se podía decir que había salido ganando, porque estaba en el cuerpo de mi mamá, pero mi mamá era muy fuerte y me asustaba hacerle daño a alguien. Aún así, era bastante gracioso ver al padrino, bueno, a Jane, sonreír con cara de felicidad mientras veía «Casper» en una tablet más vieja que nada. – [Jane]Es que Devon Sawa es taaaan guapo…[/Jane]- suspiró dándole un beso a la pantalla. Aquel día, Nate había tenido que conducir el mini autobús de la «Escuela Legado» para llevarnos a la casa del tío Ed a todos, para ver si él podía ayudarnos, así que era como una excursión del cole, pero bastante más guay, porque Jane y yo nos habíamos sentado juntas. Jane me caía muy bien, porque tenía los ojos verdes y unos labios muy bonitos, pero era la mejor amiga de Xander, no la mía y eso me daba un poco de envidia. Hablando de coles, menos mal que era sábado, porque vaya cosa más rara que mi mamá tuviese que ir por mí.

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