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Etiqueta: Casi pongo las tetazas de Julia por titulo

  • LA SECTA DE LOS ESPIRITUS

    HENRY L. CROWE TESLA

    Terra – Noche

    El contraste entre luz y oscuridad nos pillo por sorpresa, dejando claro que no solo los mundos estaban anclados en diferentes periodos de la historia, sino que el tiempo era diferente en cada uno.

    La plaza estaba concurrida de gente por lo que nadie se percato de nuestra llegada por arte de magia. Pensaba que este mundo iba a ser diferente por lo que había leído y escuchado por Noah, pero no había ni rastro de tecnología.

    El repiquetear de las sirenas me sobresalto, en cuanto la gente las escucho comenzaron a moverse todos hacia el mismo punto pasando entre nosotros, así que nos pegamos para no ser arrastrados por la marabunta de personas.

    – [Ezra]¿Te encuentras bien?.-[/Ezra] Lekwaa tenía mal aspecto, el rostro le brillaba por las perlas de sudor en su frente.

    – [Henry]Quizás deberíamos de salir de las calles.-[/Henry] Propuse. Buscar un sitio tranquilo en el que esperar a que se desarrollaran los acontecimientos y esperar a que Lekwaa se recuperara.

    – [Lekwaa]No demasiado. Ha debido ser el teletransporte.[/Lekwaa] – Era una suposición acertada. La gente solía marearse cuando las llevaba a algún sitio por primera vez con mi poder. Esperaba que fuera eso y no ninguna enfermedad por cambios de épocas, ya que él venía de un lugar diferente.

    – [Julia]¿Soy yo o esta ropa me hace tetazas?[/Julia]- Julia se llevo las manos a sus pechos y aparte la mirada.- [Julia]Qué coño, es que las tengo[/Julia].

    – [Ezra]Seguid a la gente hasta el refugio más cercano y no os separéis.-[/Ezra] Ezra se paso el brazo de Lekwaa por el cuello y lo ayudo a caminar. Julia se agarro de mi brazo para no perderse entre la gente y ayudarse a caminar. A pesar de las curas en la nave aun persistía una ligera cogerá en su pierna.

    – [Julia]¿Qué posibilidades tenemos de sobrevivir a una bomba?[/Julia]- De entre las calles aparecía cada vez más gente. La plaza en la que habíamos aparecido se encontraba intacta, pero según avanzamos comenzamos a vislumbrar los estragos de esa guerra con varias fachadas de edificios derruidas.

    – [Henry]Depende de si es solo una bomba o es química.-[/Henry] Pensaba que se trataba de lo primero al ver solo los escombros  en las calles, pero los soldados comenzaron a repartir mascaras de gas entre la gente. Si alguien tenía ocasión de hacer el mayor daño posible lo iba a hacer.

    – [Julia]En el peor de los casos, Cerebro[/Julia].- Bromeo para aliviar el momento de tensión que estábamos teniendo. Ezra caminaba con Lekwaa tras nosotros, vigilando que ninguno de los dos nos perdiéramos entre la gente.

    – [Ezra]Ponte esto.-[/Ezra] Añadió ayudando a Lekwaa colocarse su máscara. Le costaba respirar pero parecía que le ayuda un poco.

    En el cielo se escucharon los aviones sobrevolar la ciudad ocultos entre la oscuridad de la noche. La alarma había cesado, así que el bombardeo era inminente.

    – [Julia]Yo pensaba que esto iba a ser una bacanal con tres chicos atractivos, pero no, me ha tenido que tocar un mundo en guerra[/Julia].- Añadió quejándose mientras la ayudaba a bajar por las escaleras del refugio. Me dio miedo lo bien organizado que había estado la evacuación sin atropellos entre personas y grandes apelotonamientos de personas. Eso solo podía significar que ya habían pasado por esto incontables veces.

    Apenas se podía vislumbrar algo en el refugio, Ezra se coloco delante de nosotros, su vista era mejor que la nuestra, pero nos impidió avanzar más estirando los brazos. Eche un vistazo por encima de su hombro. La gente se arrodillaba formando un circulo, daba la sensación de que estaban rezando, pero había algo más, algo más que no alcanzábamos a ver y Ezra sí.

    – [Henry]¿Y si buscamos otro sitio?.-[/Henry] Pregunte recibiendo un leve asentimiento de Ezra. Retrocedimos de espaldas, pero cuando llegamos a las escaleras escuchamos la puerta del refugio cerrarse.

    – [b]¿Qué ocurre?[/b] – Nos pregunto el soldado que acababa de bajar. Llevaba una linterna antigua dejándonos ver con algo más de claridad lo que estaba sucediendo, mientras con la otra mano aferraba su arma preparado para usarla por si íbamos a ocasionar problemas.

    – [Julia]Que un soldado nos acaba de encerrar con unos de una secta[/Julia].- Resumió Julia a lo que todos estábamos pensando. El soldado entrecerró los ojos.

    – [b]Es normal que dudéis en los últimos minutos, pero ya estamos todos muertos.[/b] – Explico como si no fuéramos los primeros que dudábamos a fuera lo que fuera que iba a ocurrir allí abajo. – [b]Ahora serán nuestros espíritus los que luchen y se enfrenten a nuestros asesinos.[/b]

    Lekwaa se quito la máscara y se retorció gritando de dolor. En su cara aparecieron unas llamas fantasmales. . – [Lekwaa]Demasiada muerte….demasiada muerte…[/Lekwaa] – Murmuro con un tono de voz diferente, más grave.

    – [Ezra]Henry, ya sabes lo que tienes que hacer.-[/Ezra] Antes de partir me dejo claro que en algún punto tendríamos que hacer uso de mi poder y ese momento era ahora. A nuestras espaldas se escuchaban zumbidos. Ahora con un poco más de claridad pude ver un pentagrama en el suelo y como los cuerpos de esas personas caían fulminadas al suelo, dejando en el aire un remolino de espíritus.

    Julia se aferro a mi brazo con fuerza, mientras yo hacía lo propio con Lekwaa. En cuanto note la mano de Ezra en el hombro nos saque de allí. No fuimos a parar muy lejos, cargar con varias personas era agotador y terminamos en una de las calles bombardeadas.

    Los aviones surcaban el cielo, se escuchaban los disparos de ametralladoras contra ellos y los silbidos de las bombas cayendo.

    – [Julia]Salta otra vez Enrique, por tus muertos[/Julia].- Apremio Julia, pero estaba agotado y no sabía a dónde enviarnos. No podía regresar a la nave y no conocía ningún otro sitio de ese lugar al que llevarnos.

    Observe varios folletos en el suelo con imagenes de maquinarias en el, pensé en esa imagen, ese lugar que no debía de estar muy lejos de nuestra posición y saltamos de nuevo. Por lo general me suelo mover en una fracción de segundos, pero la bomba debía de estar tan cerca de caer sobre nosotros que la onda expansiva nos golpeo y la mano que se aferraba a mi hombro se soltó por el impacto.