[b][Jamie Smith| Subterraneo 3 – Bloque Beta][/b]
No entendía absolutamente nada. Sentía la cabeza hecha gas, por así decirlo. Tenía temor de abrir los ojos, no deseaba encontrarme con alguna pesadilla real, pero tuve que hacerlo. Debía saber qué pasaba. Costó acostumbrar la vista en aquella oscuridad aterradora, definitivamente estaba metida en una pesadilla. El piso estaba frío y duro, notaba como si hubiese sido golpeada o algo así, me dolían los músculos. Intenté girarme, sin evitar poder soltar un quejido. Cerré los ojos y tanteé con la mano en busca de una pared o algo, donde pudiera apoyarme y serenarme. Porque a pesar de tener el cerebro sin coherencia, el corazón me latía desbocado.
Inspiré aire e interiormente sonreí al saber del tacto de la pared contra mi mano. Me arrastré como pude y apoyé mi espalda. Oía ruidos, como si estuvieran demasiado lejos y a la vez cerca mío. Inspiré aire, una segunda vez y me forcé a abrir nuevamente los ojos. Seguía sin ver algo con nitidez. Eso me frustró demasiado y la sensación de atontamiento me enfadaba de a ratos. Ni idea de dónde estaba, sólo recordaba haber estado cerca de la residencia, cuando todo había perdido sentido. ¿Qué demonios había pasado?
Esperé a que mi cerebro se espabilase un poco, y en cuando sentí que tenía un poco de fuerzas para incorporarme y lograr salir de donde estuviera. Aún apoyada contra la pared, fui levantándome, notando los músculos agarrotados. Mi mente intentaba carburar, pero todavía quedaba retazos de lo que supuse que era un sedante…Oh, genial. Me secuestraron, me drogaron y ahora quieren…espera, ¿qué querrán de mí? ¡Pervertidos asquerosos!
Me quité de la mente, aquellas imágenes especulativas no agradables y me forcé a avanzar hacia la salida, que estaba levemente iluminada. No sabía si iba a poder defenderme, pero una buena patada en las pelotas siempre era buena opción. Mi única preocupación era no perjudicarme con soltar algún mal hechizo; todavía no era una buena bruja.
Los ruidos parecían intensificarse, mezclados con gritos, gruñidos, algo quebrándose, indicaciones y demasiado griterío. Salí de la celda y me quedé con la mandíbula desencajada. Había tres grupos de personas peleando con lo que intuí que eran…vampiros. Sí, definitivamente eran vampiros. Había leído de ellos, pero nunca visto uno en situación real. Me quedé estática, ¿qué se suponía que debía hacer? Me quedé lo más pegada a la puerta de la celda, observando la pelea. A un par de metros mío, había un par de chicas, una joven y una rubia. La joven parecía estar apuntándole algo al vampiro y la rubia, aparentemente o le estaba encestando una patada o distrayéndolo, no podía verlo con nitidez. Por el otro lado había dos hombres peleando con un segundo vampiro, se notaba el exceso de testosterona. Luego había otro hombre apoyado contra la pared, pero no me habrá visto. Tampoco era en plan gritarle, no sabía si eran enemigos o amigos. Y más allá, había tres personas luchando contra la cosa más horrenda que había visto en mi vida.
No pude ver más, porque repentinamente sentí que un cuerpo chocaba contra el mío y caía dentro de la celda, en la que había estado anteriormente. Chillé como si se me fuera la vida y empujé con todas mis fuerzas a la cosa, alejándola lo más posible de mí.
Joder, seguramente era el vampiro, que habría matado a las dos chicas y ahora venía a por mí. Y no podía recordar el maldito hechizo relacionado con el fuego. Estaba jodida.
Le vi levantarse y acercarse a mí, y lo único mejor que pude hacer fue abrazarme a las piernas, como defensa. [i]Jamie Smith, ¿dónde está tu instinto de defensa y supervivencia?[/i]
– [i][b]¡Perdón! ¿Estás bien? ¿Te has hecho daño?[/b][/i]- me preguntó, con un tono nervioso y noto su ceño fruncido y su labio roto. A fin de cuentas, no me iba a morder, era la joven que había visto antes.
Tardé en responderle, seguía un poquito…muerta del susto. La chica me tocó el brazo, demostrándome el nerviosismo latente que llevaba.
– [b]Eh, sí…creo que sí. Ehm, ¿esos eran vampiros? Sí, que pregunta más tonta que digo…eh…[/b]- contesté sin pensarlo mucho. El pánico me estaba consumiendo. Y tenía que maldecirme mentalmente…que era bruja, joder…-[b] Lo siento…estoy…[/b]- y dejé la frase en el aire.
La vi asentir, supongo que respecto a mi pregunta tonta, luego giró la cabeza hacia la salida al mismo tiempo que se llevaba la mano hacia su mejilla. Debía doler como el infierno, pelear contra vampiros.
– [i][b]Eh, tranquila…¿llevas mucho aquí?[/i][/b]
La observé y fruncí el ceño. ¿Cuánto tiempo llevaba allí?
– [b]No lo sé…aunque intuyo que me han drogado…seguramente con drogas fuertes para caballos, sino, no se explicaría cuan sedada me sentía.[/b]
– [i][b]Como todos. Aunque algunos despertamos hace unos días…[/i][/b] – la vi levantarse del todo, haciendo un gesto de dolor- [i][b]¿Puedes levantarte o sigues mareada?[/b][/i]
Me incorporé con rapidez, cosa que no había sido buena elección. El mareo repentino me hizo perder ligeramente el equilibrio. Parpadeé y me centré en la salida.
– [b]Creo que…bueno, soy una inútil peleando…pero, deberíamos matar al vampiro, con algo…[/b]- ya empecé con mi estupidez mental. En ese momento ansiaba ser mejor bruja, echarle un hechizo de fuego y mandarlo al diablo.
Volví a salir de la celda, con la chica y observé el campo de batalla. Evidentemente la rubia, se batía a duelo con el vampiro. O estaba loca o…lo que sea. El hombre que había visto anteriormente contra la pared, parecía intentar ayudar a la rubia, o eso interpreté.
– [b]¿Crees que si le pegas una patada en las pelotas al vampiro, le duele igual que a los humanos?[/b]- pregunté, bastante segura de mi pregunta. [i]En serio, Jamie…las drogas te afectaron las neuronas.[/i]
La chica sonrió y me miró.
– [i][b]Hace horas que descubrí lo que… soy. Ese[/b][/i]- me señaló al vampiro que pelea con la rubia.- [i][b]es el primer vampiro que veo en mi vida. Pero diría que… ¿sí?[/b][/i] – preguntó con duda.
La miré, un poco con temor. Lo que decía no parecía ser nada bueno.
– [b]¿Lo que eres?[/b]- titubeé.
Noté como si ella evadiese mi mirada y se concentrase en el vampiro que había vencido a la rubia.
-[i][b]Tengo que ayudarles. Quédate aquí si quieres, entra en tu celda y no salgas, cuando acabemos te vienes con nosotros, vamos a salir de aquí.[/b][/i]- me dijo, aprestándose a ayudar a la rubia.
Ni de coña me iba a quedar metida en la celda. ¿Qué pasaba si los vampiros lograban derrotar a sus adversarios y venían a por mí? Tendría que salir corriendo y dentro de una celda, como que imposible.
– [b]No.[/b]- respondí con seriedad.- [b]No es una opción, me quedaré por aquí, por si necesitan una mano o por si tengo que escaparme de ellos, en caso que ustedes…bueno, eso.[/b]- la miré.- [b]Estar en la celda, es como firmar mi muerte.[/b]
La veo asentir y rechinar con los dientes un ‘ten cuidado’, mientras el vampiro noqueaba al hombre que intentaba ayudar a la rubia. Mis ojos se abrieron de par en par, al ver a la joven correr hacia el vampiro y hacerle un placaje, tumbándolo, a duras penas, claro. Oh, genial…la chica es suicida, definitivamente. Pero el panorama no se veía agradable…en nada la chica sería comida para el vampiro. Y pensé qué podría hacer para ayudarla…hasta que recordé el colgante con una cruz que llevaba en mi cuello. [i] Jamie, reacciona, ¿quieres?[/i]
Me lo arranqué e imitando a la chica, me acerqué al vampiro, con la cruz colgando. Esperaba que funcionara…
[spoiler] January, Zöe y Cecil, han sido manejados por Laeryn.[/spoiler]

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