Diarios de Destino | Condado de Ripper
MADRUGADA (ALREDEDOR DE LAS TRES)
El hombre de muchos nombres, conocido antiguamente por Siegfried, más recientemente por James R. Clapper, prefería ser llamado simplemente Z.
Aunque en realidad, no era una Z, si no el futhark Eiwaz, la runa asociada al tejo, un árbol sagrado para civilizaciones como la celta, y más tarde la cristiana. Conocido también como ‘El árbol de la vida y la muerte‘, por la dualidad que representaba con la toxina que contenía, mortal, pero curativa si se usaba de la forma apropiada. Quizá por eso lo asociaron a las Cazadoras, por ser la encarnación viva de esa dualidad.
A veces me preguntaba si, cuando dejé a mi pueblo y elegí ese futhark como nombre para alejarme de Siegfried, no era la mano del destino la que me guiaba, porque parecía que a partir de ese momento las Cazadoras serían una constante en mi vida, como si el destino me ligase a ellas inexorablemente.
Habían pasado ya unas cuantas horas desde que ese muchacho había llegado hasta mí, aunque su camino no estuvo despejado hasta llegar a la segunda planta por cuestiones de azar. ‘Augur‘ estaba con ella en su habitación, a donde había pedido que la llevasen tras sumirse profundamente en la visión que ahora vivían, ella, y sus amigos a través de ella, para que todos supieran lo que estaba en juego.
Yo mismo había experimentado varias veces las visiones de lo que podía suceder, hasta que decidí no hacerlo nunca más para que el miedo no me llevase a un camino que me dirigiese a esos futuros. Ahora era su turno de ver uno muy concreto, de comprender la debacle de un Ripper regido por esos nazis.
24 AÑOS DESPUÉS
NOCHE
Dicen que el tiempo todo lo cambia, pero nadie dice que sea necesariamente para bien. A veces, el tiempo lo único que causa son estragos. Es el único enemigo común e imbatible, que finalmente acabará con todo, y continuará su existencia.
Han pasado veinticuatro años desde el fatídico día en el que la Iniciativa Awaken se impuso sobre el bando liderado por el Director de Inteligencia Nacional, conocido como Z. Desde entonces, la Iniciativa ha ganado cada vez más libertades gracias a un Gobierno que teme las demostraciones de poder que vio en el Condado de Ripper, ahora en ruinas y convertido en una ciudad prisión vigilada por la Iniciativa, que continúa con sus experimentos sobre los sobrenaturales.
Moondale está ahora rodeada por una alambrada que la separa del Páramo que la rodea, donde moran seres despreciables y sedientos de sangre que luchan por sobrevivir en un lugar donde apenas hay refugio del sol. La ciudad, al igual que las otras ciudades importantes del Condado, está prácticamente en ruinas, salvo los edificios controlados por la Iniciativa y en los que residen sus trabajadores y sus familias. Esas ruinas son ahora el hogar de los sobrenaturales que no forman parte de los enormes campos de prisioneros de la Iniciativa, aún.
Todo aquél que muestre sus poderes o su condición sobrenatural será perseguido por los letales escuadrones de la Iniciativa, marcado con la omega de los sobrenaturales y convertido en prisionero de por vida, o hasta que los experimentos acaben con él.
Hasta ahora, la resistencia era prácticamente inútil, porque el Obelisco, alzado en el centro mismo de la ciudad, anula los poderes sobrenaturales. O al menos, lo hacía. Hay quién dice que está empezando a fallar. El viento susurra cambio, el viento susurra venganza.
Amy MacLeod
Los ecos de las pisadas de sus perseguidores sobre los charcos de las alcantarillas hicieron a Amy acelerar su paso y el de aquellos que la acompañaban. Estaban ya exhaustos y se notaba, apenas conseguían mantener el ritmo y los pasos parecían cada vez más cerca, pero no podían hacer otra cosa que seguir tratando de huir, porque si el Escuadrón les cogía, estarían acabados, de una forma u otra. Marcados de por vida y enviados a los campos, o asesinados en esas mismas cloacas.
Todo empezó con un error, como suelen empezar estas cosas, un pequeño error que lo desencadenó todo. La noche pasada había sido luna llena. Amy se había encerrado por precaución en una de las ruinas en las que solía encerrarse, junto con su primo Ezra y su hermana Kaylee.
Amy era capaz de controlar su condición incluso en noches como aquella, pero a veces echaba de menos sentir la libertad de la transformación, y ese fue su error. En lugar de vigilar a los demás, se dejó ir durante unos instantes, y para cuando escuchó el ruido era tarde, Kaylee había escapado de su encierro y salió a la superficie, donde no tardó en ser avistada por un dron de vigilancia de la Iniciativa.
Amy recordaba la angustia de rastrear a su hermana junto al resto de sus compañeros refugiados: sus primos Edward y Ezra; el también primo de Edward, Noah; y algunos amigos de sus padres, de los pocos que quedaban vivos. Desde que la encontró, desnuda y aterrorizada por las repercusiones que eso tendría, habían estado huyendo de uno de los Escuadrones.
Vajra
Vajra asió con fuerza la cadena de metal que aferraba a Verbius del cuello, tensa por el furor de encontrar a las presas que le habían encomendado. Los dos eran miembros del Escuadrón V de la Iniciativa y se aseguraban de que los malditos metahumanos estuviesen bajo control.
Esa noche y desde la noche anterior perseguían a una licántropa que se había dejado ver por la superficie, un trabajo sencillo, pero que ganó interés cuando descubrieron que era todo un grupo de metas. Estaban cada vez más cansados, pero Vajra no, él podría haber seguido corriendo días, y esa sería su perdición.
Vio a los primeros rezagados un poco más adelante y tiró de la cadena de Verbius de una forma determinada. El rastreador sabía lo que tenía que hacer. Tras su rostro tapado por una máscara de metal murmuró algo ininteligible y empezaron a aparecer criaturas que fueron atrapando y golpeando a los más débiles. Pronto serían marcados. Los más afortunados podrían formar parte de un Escuadrón, otros verían sus últimos días en los campos de prisioneros y alguno no viviría más allá de esa noche. Eso era decisión de la líder del Escuadrón. A Vajra no le importaba, ya no sentía nada y cuando los gemelos llegasen, todo habría acabado.
Ezra MacLay

Ezra seguía de cerca a Amy sin perder de vista a Kaylee. Sus primas y su primo eran la única familia que le quedaba, junto al resto de su grupo, y ahora parecía que iba a perderles también.
Escuchó un grito unos metros más atrás, uno de los suyos acababa de caer en manos del Escuadrón que les perseguía implacablemente. – [Ezra]Ha sido Mag, tenemos que dar la vuelta.[/Ezra] – dijo al reconocer la voz. Con sus poderes Magnolia habría tenido una oportunidad de escapar, pero con ese maldito Obelisco no podía hacer nada, salvo confiar en que fallase justo en ese instante. Amy negó con la cabeza, no podían dar la vuelta.
Pero el de Mag no fue el único grito, los Escuadrones seguían capturando a los que iban más rezagados y cada vez quedaban menos. Llegaron a una intersección donde el camino se dividía en dos direcciones distintas. Lo que no imaginaba es que su camino y el de Amy seguirían también vías distintas.
REFUGIADOS
[foogallery id=»4111″]
ESCUADRÓN V
[foogallery id=»4112″]
Empezamos con uno para cada uno para ir abriendo boca (y porque la jefa así lo dice XD). Cuando tengamos esta parte saco la siguiente tanda.





Deja una respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.