[b]Daniel Arkkan | Sede de la Iniciativa, Subterraneo tres, Bloque Beta [/b]
Estaban ocurriendo demasiadas cosas y demasiado rápido. Cuando leí la lista de cautivos en este pasillo pensé que sólo habría uno que podría impedirnos salir de aquí, el Turok Han.
Todo el camino hasta llegar a él me lo pasé preocupado por como íbamos a enfrentarnos a él y salir con vida, y la única solución que se me ocurría era entretenerlo mientras los demás huían.
Al final, cuando la amenaza del Turok Han desapareció, y aún seguíamos con vida pensé que lo peor ya había pasado, éramos más gracias a que McLeod, la hermana de Sarah y otros que se habían encontrado por el camino, incluso el amor de Nathan, habían venido en nuestra ayuda.
Pero la esperanza tardó poco en desaparecer, uno de los que venían con McLeod, un chico bastante misterioso llamado Edward y que parecía saber quienes eramos todos y cada uno de nosotros, incluso Mason, vio gracias a su poder como éste acababa con la vida de una antigua conocida, demasiado cerca de donde estábamos.
Ésta vez la situación parecía más negra que nunca, casi tanto como el corazón del milenario vampiro, si es que aún se le podía llamar así, Mason.
No pude evitar apremiar a los demás para ir a reunirnos con Sarah y los demás, aunque entendía que no pudiesen evitar preguntarse y hablar entre ellos en una situación como ésta, no podía quedarme parado sin saber como se encontraba Sarah, si Mason habría llegado a ellos.
Por suerte, las cosas eran diferentes ahora, y cuando dije que iría a buscar a Sarah ninguno dudó en acompañarnos. Incluso habiendo ido de cacería con Sarah y McLeod, me resultaba extraño luchar codo con codo con alguien, como hice con Dominic contra el Turok Han.
Caminé delante en silencio durante todo el camino hasta que llegamos al punto de encuentro con el grupo de Jan. Vi a mucha gente, entre ellos creí distinguir a Sarah, pero aún estaba demasiado lejos. No pude evitar alegrarme y agradecérselo a Cecil. Pese a que había mucha gente y mi carácter era bastante reservado no pude evitar apretar el paso y llamarla.
– [b]¡Sarah…![/b] – llamé.
– [b][i]¿Daniel? Estamos aquí…[/i][/b] – la escuché responder. Me acerqué al lugar de donde provenía la voz no sin antes echar un vistazo hacia atrás para ver si los demás seguían bien.
– [b]¿Estás bien?[/b] – pregunté sin saber muy bien que decir. ¿Cómo le pides perdón a alguien por haberle dejado inconsciente porque creías que si luchaba los dos perderíais la vida y no podías soportar la idea de perderla?, y además con tanta gente cerca.
Sarah me respondió de una forma que nunca imaginé. Desde que la dejé con Cecil había tenido la firme idea de que se enfadaría conmigo, sabía que no le gustaba sentirse impotente y que tomasen decisiones por ella, además era normal que la preocupación se tornase en enfado, yo mismo lo sabía, así que lo dí por hecho. Pero no, hizo algo que me hizo recordar porque me sentía así por ella, me abrazó y se acercó a mi oído.
– [b][i]No sé si matarte a besos o simplemente, matarte.[/b][/i]- susurró para después sonreirme. Dijo despegándose un poco pero sin soltarme.
– [b]Siento haber tenido que hacerte eso…pero no podía soportar la idea de perderte.[/b] – respondí. Un pensamiento se me cruzó de pronto en la mente. – [b]Pensé que te enfadarías. ¿Escuchaste lo que te dije antes de…? bueno, ya sabes.[/b]
– [b][i]Mmm…[/b][/i]- se rascó la cabeza de forma teatral.- [b][i]Tendrás que refrescarme la memoria.[/i][/b] – sentenció con una sonrisa. Conociendo a Sarah como la conocía, había dos opciones, una que no me había escuchado y la otra que estaba disimulando para que se lo repitiera.
Me acerqué a su oído y repetí lo que le había dicho aquella vez.
– [b]Te quiero Sarah. Me importas demasiado, espero que lo entiendas…[/b] – susurré tal y cómo había hecho antes.
– [b][i]Yo…yo…también te…[/i][/b]- respondió un poco después muy nerviosa, no parecían salirle las palabras. Se quedó en silencio y unos segundos más tarde añadió..- [b][i]¿De verdad quieres que la primera vez que te lo diga sea aquí?[/i][/b]
– [b]Tranquila, por ti podría esperar lo que fuese necesario.[/b] – respondí sinceramente. No me importaba el tiempo que tuviese que esperar, hay veces en las que no hacen falta palabras. Pude ver como Sarah se sonrojaba. Después se separó.
– [b][i]Por cierto, más te vale que me compenses de todas las formas que se te ocurran por dejarme inconsciente.[/b][/i]- añadió pinchándome con el dedo en el pecho. Bromeaba.
– [b][i]Tranquila Xena, no le arranques la cabeza ¿vale?[/b][/i] – intervino Cecil con una sonrisa.
[spoiler]
Sarah ha sido controlada por Stefy y Cecil por Eitan
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