Moondale

ACOGIDO

[b]Daniel Arkkan | Casa de las Echolls [/b]

danielsarahbed

Cuando me desperté, con la primera luz del amanecer que se colaba por la ventana de la habitación, aún me sentía cansado. Pude notarlo porque me sentía desorientado, ni siquiera sabía cómo había llegado aquí.

Me incorporé un poco en la cama y entonces la vi, más hermosa y perfecta que nunca, Sarah estaba tumbada boca abajo a mi lado. Al principio me sorprendí, pero tardé poco en asumirlo como si fuese lo más normal del mundo.

No pude evitar girarme para mirarla, la suave luz bañaba el lado derecho de su cara y su espalda desnuda. Un instante más tarde y sin saber muy bien cómo, me encontraba acariciando su suave piel desde el cuello hasta la parte baja de la espalda, donde se curvaba hasta taparse con la sábana, sin poder apartar la vista de ella, escuchando los suaves ruiditos que hacia mientras dormía. Vi cómo empezaba a abrir los ojos lentamente y me miraba, no pude evitar sonreírle ampliamente, con un tipo de sonrisa que sólo estaba reservada para ella.

Me devolvió la sonrisa creando un momento perfecto, que duró hasta que, por desgracia, me desperté.

Esta vez era de verdad, porque la dura realidad que suponía el frío viento de diciembre soplaba contra la ventana como si del Gran Lobo Feroz se tratase. Esta vez Sarah no estaba a mi lado al despertar, solo la lámpara Tiki que la abuela de Sarah tenía en la mesita.

Ahora dormía en la casa de Sarah, gracias a la enorme hospitalidad tanto de su madre como de sus hermanas, aunque Sarah no supiese la parte que correspondía a Diana. El cómo había llegado aquí era una historia simple y compleja a la vez.

Abigail, la novia de Nathan, escapó con nosotros a salvo tal y como el planeó, pero al quedarse él allí para conseguir que escapásemos la dejó aquí fuera sola y sin ningún lugar donde quedarse. Entonces le ofrecí mi casa en el Bosque de las Sombras, que para mi gusto era maravillosa, pero sólo tenía una habitación, así que cogí las cosas que necesitaba y las metí en el coche, dónde planeaba dormir hasta que encontrase algo mejor. Pero ese mismo día Sarah me había invitado a una comida con su familia, y no sé aún muy bien como, entre todas me convencieron para quedarme en la habitación de invitados, que sólo usaba la abuela Echolls cuando venía de visita.

Aunque en realidad, sí que sabía cómo, la que me había convencido definitivamente había sido Diana.

[QUOTE= Flashback | Día 2 de Diciembre (al día siguiente de la huida de la Iniciativa)]

Ya habíamos terminado de comer y me habían propuesto quedarme a dormir en la habitación de invitados cuando Diana asomó a la cocina y me hizo una seña para que me acercase. Sarah estaba ayudando a su madre a recoger los platos y Kaylee había ido a responder una llamada así que me levanté de la mesa y salí al salón donde Diana estaba fumando el “cigarrillo de después de comer”.

– [b][i]No me voy a andar con rodeos, cuñado.[/b][/i]- Dijo dándole una calada a su cigarrillo.- [b][i]Necesito que te quedes aquí y cuides de Sarah, porque mientras la sabionda que ahora ocupa el puesto de mi hermana la vampiresa siga aquí, yo no pienso pisar esta casa. [/i][/b]

– [b]¿Hermana vampiresa…?[/b] – pregunté extrañado. Sabía por Sarah que Diana estaba cambiada desde el verano pasado, pero no sabía hasta que punto.

– [b][i]Vale, ahora piensas que estoy loca…genial… [/i][/b]- Se lamentó.- [b][i]Esto que te voy a contar sólo lo sabe McLeod, así que espero que seas lo suficientemente abierto de mente como para creerme porque si no, estoy jodida. .[/i][/b]- Hizo una pausa en la que le dio otra calada a su cigarrillo y continuó.- [b][i]Mi cuerpo no es éste, al menos hasta hace unos meses no lo era. Fue cosa de los Grandes Poderes, me dijeron que estaba destinada a hacer grandes cosas…y me cambiaron la vida, la personalidad y hasta a mis hermanas. Cuando acepté era consciente de los riesgos que corría, pero no sabía hasta qué punto iban a  tergiversarlo todo para que en esta vida yo fuese una imbécil cabeza hueca cuya hermana la odia y que al parecer no ha dado un palo al agua en su vida cuando en realidad, llevo toda la vida trabajando.[/i][/b].- Parecía que iba a derrumbarse de un momento a otro, pero se recompuso y volvió a sonreír.- [b][i]Es el precio que he tenido que pagar por estar buenísima. .[/i][/b]- Bromeó.- [b][i]A veces me compensa y otras, como ésta que nos ocupa, no. Por eso necesito tu ayuda.[/b][/i]- Me pidió.- [b][i]No puedo estar aquí viendo cómo Sarah y Kaylee hablan de cosas que nunca pasaron porque el puñetero Oráculo cantarín aquel no me dijo que a los Grandes Poderes les gusta más una telenovela venezolana que a un tonto una gorra de cuadros… .[/i][/b]- Cuando terminó, abrió la boca de par en par para tomar aire y me miró de arriba abajo.

– [b]Vale, antes de nada, pasas demasiado tiempo con McLeod.[/b] – respondí con una sonrisa para evitar que se viniese abajo. – [b]Pero te creo, he visto cosas más raras. ¿Por qué no se lo has dicho a Sarah?[/b]

– [b][i]Porque  en esta vida no me soporta y no la culpo. [/b][/i]- Dijo agachando la cabeza y después apagó su cigarrillo y fue hasta donde yo estaba.- [b][i]Gracias cuñado, muchas gracias por creerme y por no hacer preguntas incómodas. [/b][/i]- Al decir esto me abrazó y se acercó a mi oído para decirme.- [b][i]Que sepas que te libras de mí porque eres el novio de Sarah que si fueras el de Kaylee me habría lanzado sobre ti varias veces. Eres y estás demasiado bueno como para que una chica como yo, que tiene la misma vida sexual que una monja de clausura, pueda resistirse. [/b][/i]- Al decir esto se separó de mí y sonrió.

– [b]Eh…esto…[/b] – balbuceé. Sentía como el calor empezaba a subirme por el cuello, debía parecer un tomate. – [b]Lo que quería decir es que me aseguraré personalmente de que vuelvas a tener la relación que tenías con Sarah. Y ya sabes que no me rindo con facilidad.[/b]

– [b][i]Hay que ver lo mono que eres…[/b][/i]- Suspiró y comenzó a caminar en dirección a las escaleras que conducían a las habitaciones, pero se giró y me habló.- [b][i]Por cierto, ya que hemos hablado de McLeod, a ver cuándo le comentas lo mucho que me gustaría que él fuera el que…bueno, ya sabes.[/b][/i]- Tras eso me guiñó un ojo y se marchó.

Me quedé unos cinco minutos sin saber muy bien qué hacer ni que decir aunque Diana ya no estaba allí. Después de ese rato no pude evitar echarme a reír pensando en la cara que pondría McLeod, y así fue como me encontró Sarah, que me miró con cara extraña pero una sonrisa dibujada en los labios.  [/QUOTE]

No olvidaría lo que había dicho a Diana, Sarah debía saber lo que le había pasado a su hermana, y cuando se lo explicase estaba seguro de que lo entendería.

Cuando me levanté de la cama todavía era demasiado pronto como para que los demás estuviesen despiertos, así que hice la cama y bajé a la cocina, ya que me habían acogido tan bien lo menos que podía hacer era prepararles un buen desayuno.

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Diana ha sido controlada por Stefy. Espero que os guste al menos la mitad de lo que he disfrutado escribiéndolo.
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