Moondale

EMOCIONES

 [b]Sarah Echolls|Casa de las Echolls {Con Daniel Arkkan}[/b]

sarahllora

Podía sentir muchas cosas, pero difícilmente era capaz de expresarlo con palabras. No se me daba bien hablar de lo que me pasaba por la cabeza, ni tampoco hacer bromas. Mi destino me había privado de ser una bruja y había sido dotada de una inteligencia mediocre. No era lo que se dice, la alegría de la huerta. Y por si fuera poco, tenía una inseguridad natural para las relaciones.

Pero escuchar a Daniel contándome lo mal que lo había pasado y lo dura que había sido su vida hizo que se me pusiera un nudo en la garganta y las lágrimas recorrieran mis mejillas. Ni siquiera esa vergüenza que me paralizaba siempre podía detener aquello.

– [b][i] ¿Sarah…? [/b][/i] – Daniel dejó su historia de lado y fue a abrazarme. Hacía un rato que ya no estaba sobre su regazo, si no sentada en la cama. – [b][i]¿Estás llorando? ¿Quieres que pare? [/b][/i]

– [b] No, no lloro… [/b] – Intenté decir, pero mi barbilla comenzó a moverse incontroladamente como si fuera una niña pequeña a la vez que dos lágrimas recorrían mi mejilla.- [b] Estoy sudando por los ojos… [/b]

Sin soltarme, me apretó contra su pecho – [b][i] Ya seguiremos en otro momento si quieres, ¿vale? [/b][/i]

– [b] Es que…es que… [/b] – Me separé un poco y procuré serenarme, pero era una misión imposible.- [b] Me ha dado mucha pena porque tus padres se querían tanto y eran tan buenos y tú y tú… [/b]

– [b][i] Para que luego me preguntes que es lo que veo en ti… [/b][/i] – Los ojos le brillaban al decir eso.

– [b]¿Qué somos, Daniel? [/b] – Pregunté después de unos minutos, cuando por fin conseguí almarme.

– [b][i]¿Me preguntas a mí que somos o qué quiero que seamos? [/b][/i] – Arqueé una ceja al escucharle responderme con una pregunta. No me esperaba eso.
– [b] Ambas, supongo. [/b] – Mordisqueé mi labio inferior con nerviosismo.

– [b][i] Sólo puedo decirte que hay muchas cosas en esta vida que no sé, pero lo que sí sé es que quiero estar contigo para siempre, y que no puedo evitar pensar en ti con cada latido de mi corazón. [/b][/i] – Se acercó un poco más a donde yo estaba.

– [b]¿Ves? [/b] – Dije algo enfadada.- [b] Yo no soy capaz de decir esas cosas, aunque las sienta soy incapaz de que de mi boca salga algo así. [/b] – Estaba empezando a hartarme de lo que fuera que me impedía expresar mis emociones con normalidad- [b]¿Habrá algo mal dentro de mí? [/b]

– [b][i] No tienes porque sentirte mal por eso. [/b][/i] –Posó una mano sobre mi mejilla. – [b][i] Cada uno es como es, y a veces la vergüenza nos impide hacer cosas que nos apetece hacer. Yo nunca pensé que conseguiría decirte lo que siento por ti, pero al final lo conseguí. Pero todavía se me hace un nudo cuando trato de hablar de lo que siento. [/b][/i]

– [b] Quizás no estamos haciendo las cosas bien…[/b] – Suspiré – [b] En las películas, el chico invita a la chica a una cita (o al revés) y no sé, es distinto…[/b] – Después desvié la vista hacia el suelo, completamente colorada.

– [b][i] Y en las películas el héroe salva a la chica del peligro y se dan un gran beso, creo que una parte la cumplimos, salvo que la chica es más fuerte que el héroe, pero la otra…[/b][/i] – Me sujetó por la barbilla e hizo que lo mirase.

– [b] Si con eso estás insinuando que aún no te he besado llegas tarde: Yo me quejé primero. [/b] – Le saqué la lengua.- [b] Invítame a una cita normal sin vampiros ni demonios y quizás yo te sorprenda a ti. [/b]

– [b][i] Sus palabras son órdenes. [/b][/i] – Dijo levantándose y exagerando una reverencia. – [b][i] Esta noche cenaremos solos al borde del lago. [/b][/i] – la mira esperando aprobación.

– [b]¿De verdad? [/b] – Pregunté con un deje de emoción en mi voz.

– [b][i] Claro…[/b][/i] – Esbozó una de sus sonrisas de medio lado.- [b][i] ya es hora de que hagamos algo juntos que no implique peligro mortal. [/b][/i]

Sin decir nada, me levanté con rapidez y fui hasta él. De un salto lo abracé, él me sujetó con fuerza y me pasó una mano por el pelo.

– [b] ¡Tengo que llamar a January! [/b] – Pensé en voz alta.- [b] Me gustaría hablar con Cecil también, pero no tengo su número. [/b] – Era cierto, Jan me había dado un papelito con su número en el Silver la noche en la que nos secuestraron, pero de Cecil no sabía ni su apellido.

– [b][i] De Cecil sólo sabemos su nombre, con eso no podemos hacer mucho. Puedo intentar buscarlo por la ciudad pero sería como buscar una aguja en un pajar. [/b][/i] – Dijo sin dejar de abrazarme.

– [b] Oh…[/b] – Para una vez que tenía amigos, no podía contactar con uno de ellos.- [b] Iba a pedirles que me acompañaran esta tarde a…hacer unos recados. [/b]

– [b][i] No te preocupes, Cecil aparecerá pronto, y con January sí que puedes hablar. [/b][/i] – Me dio un beso en la frente.

– [b] Te veo las intenciones, ¿eh? [/b] – Moví el dedo índice de forma acusadora cerca de su cara.- [b] Estos labios son territorio vedado. [/b] – Sonreí.

– [b][i]¿Y cuando se abre la veda? [/b][/i] – Preguntó con una amplia sonrisa y yo puse un dedo sobre sus labios.

– [b] Ya veremos…[/b] – Me rasqué la cabeza teatralmente y después hice una pausa.- [b] No es porque no quiera continuar así eternamente, pero… ¿harías el favor de soltarme? Creo que para bajar las escaleras hasta el salón esto es algo incómodo, sobre todo para ti. [/b]

– [b][i] No te creas. [/b][/i] – Hizo una pausa y al ver que no me bajaba le hice cosquillas en la axila derecha – [b][i] Pero te soltaré porque si no, no tendrás forma de ir al baño. [/b][/i] – Me dejo en el suelo con suavidad después de que yo murmurase un “ya claro, será por eso…”.

– [b] Me estaba acostumbrando a medir unos cuantos metros más…[/b] – Dije con algo de fastidio.- [b] Y ahora, si me disculpas voy a llamar a Jan, ¿te importaría salir? [/b] – Pregunté empujándole con suavidad hasta la puerta.- [b] Es una conversación sólo para chicas. [/b]

– [b][i] Te recogeré a las ocho y media. [/b][/i] – Me dedicó una sonrisa y yo le di con la puerta en las narices.

Fui hasta el bolso (diminuto y con forma de zapatilla deportiva) y rebusqué en su interior en busca de mi móvil. Cuando lo encontré, marqué el número de Jan que en el mismo papelito que ella me dio encima de la mesita (y que tenía que recordar pasarlo a la agenda del teléfono).
[align=center][b]***CONVERSACIÓN TELEFÓNICA JANUARY-SARAH***[/b][/align]
[QUOTE]

– [b][i]¿Sí? [/b][/i]
– [b]¿Jan? S-soy Sarah… [/b] – Me quedé en silencio sin saber muy bien qué decir.
-[b][i]¡Sarah! ¿Qué tal? ¿Dónde andas? ¿Qué es de tu vida? [/b][/i]  – Preguntó con rapidez. Estaba claro que era mejor que yo al teléfono.
– [b] B-bien. [/b] – Titubeé.- [b]¿Tú también estás bien? [/b] – Hablaba con algo de inseguridad. No sabía qué tal estaría después de haberse transformado…
– [b][i] Bueno, supongo que últimamente he redefinido mi concepto de bien, así que… [/b][/i]  – Suspiró.- [b][i] sí, estoy bien. [/b][/i]
– [b] Me alegro. [/b]  – No pude disimular el alivio y tras hacer una pausa en la que le decía de distintas formas que necesitaba su ayuda, opté por la más simple.- [b] Necesito tu ayuda. [/b]
– [b][i]¿Mi ayuda? [/b][/i] – Parecía extrañada.-  [b][i]¿Con qué? [/b][/i]
– [b] Con Daniel… [/b] – Noté el calor de mis mejillas.- [b] Es que esta noche tenemos algo así como una cita y como yo no tengo ni idea de esas cosas supuse que podías ayudarme. [/b]
-[b][i] Si quieres te hago un diagrama, pero para las clases prácticas tendrás que buscarte a otro, que a una le faltan herramientas. [/b][/i] – Tras decirlo nos echamos a reír.
– [b] No creo que estemos todavía en ese punto… [/b] – [i]¿En qué punto estamos?[/i] Pensé al decirlo.- [b] Necesito tu ayuda con la ropa, el maquillaje…cosas de chicas. Nunca he sido muy buena en eso.  [/b]
– [b][i] Oh. Eso es mucho más fácil, y me encantaría. ¿Cuándo quieres que nos veamos? [/b][/i] – Dijo en tono jovial.
– [b]¿Puede ser esta tarde? [/b]  – Crucé los dedos para que January no tuviese la tarde ocupada- [b] Es que la cita es esta noche… [/b]
-[b][i] Tengo por delante una tarde fascinante mirando al techo de mi habitación, así que por mí perfecto. [/b][/i]
– [b]¿De verdad? Oh…muchas gracias Jan, me has salvado la vida. [/b] – De nuevo suspiré aliviada. Sin January hubiese ido con una sudadera y un pantalón vaquero.- [b]¿Podrías venir a mi casa o prefieres que yo vaya a la residencia? [/b]
– [b][i] Si me dices donde está tu casa, me presento allí, que ya he recuperado mi coche. [/b][/i]
-[b]  ¿Te suena una casa enorme con pinta de que vivan brujas en ella que está muy cerca de la tienda de magia? [/b]  – Me di cuenta de que tampoco mi futuro estaba orientando a la gente que se perdía en las ciudades.
– [b][i] No mucho, pero la buscaré, ¿a qué hora me paso por allí? [/b][/i]  – Preguntó.
– [b] Cuando quieras… [/b] –  Sonreí.- [b] Muchas gracias Jan, eres una amiga genial. [/b]
– [b][i] Vale, pues me pasaré cuando coma y descanse mis pies molidos un poco, ¿vale? Y, Sarah, no te preocupes, me viene bien estar distraída, no es que últimamente mi vida sea lo más fascinante sobre la faz de la tierra. [/b][/i]
– [b] Gracias de nuevo.  ¡Haré pastelitos para compensarte! [/b]  –  Dije a modo de despedida.
– [b][i]¡Y yo me los comeré todos para darte las gracias! [/b][/i]  – Se echó a reír y colgamos.[/QUOTE]

Tenía una mejor amiga y algo parecido a un novio. Para ser una negada de las relaciones sociales no estaba nada mal.

[spoiler]Cada personaje ha sido movido por su dueño.
NOTA MÁSTER: Después del post de Lae en el que aparece January atardecerá en Moondale. Si se nos olvida: ¡Avisad![/spoiler]

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