Moondale

RECUERDOS DIFUSOS

[b]Suzanne Sommerville | Calles & Campus {Con Diana Echolls }[/b]

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Me había quedado dormida, pues cuando me desperté —porque el sol me estaba dando directamente en los ojos— el reloj de mi mesilla marcaba las 12.30, así que me metí en la ducha a toda prisa y me arreglé lo más rápido que pude. Tenía una cita con mi trabajo de Parménides para entregar antes de las siete, y, como siempre, iba a llegar tarde.

Corro por la calle, intentando llegar al campus sin partirme una pierna por el camino. Lo que menos necesito es un cero. Resulta curioso, incluso gracioso, que aún pueda llegar a preocuparme por cosas tan mundanas como un trabajo para la facultad después de todo lo que ha pasado. Ya nada me ata al mundo de la lógica, todo parece una especie de serie de televisión de estas que veía con [b]Francis[/b] después de terminar los deberes.

Cierro los ojos. Duele pensar en él. Duele mucho hacerlo. Pero duele más el pánico a olvidarlo.

[b]Afueras de la Iniciativa. Día de la huida[/b]
[QUOTE]Estaba allí, fuera de aquellos laberintos, aquellos sótanos o lo que quiera que fuese el sitio en el que se había despertado. Y ante mis ojos, la chica de pelo rojizo se convirtió en un lobo. Yo sentía algo latiendo dentro de mí, como sed, hambre y ansiedad. Y sentí miedo. El hecho de que una chica pudiese convertirse en un animal contravenía todas las leyes de la lógica, y a mí nunca nadie me había preparado para ello.

Vi a la chica-lobo y al otro hombre-lobo adentrarse en el bosque y entonces me sentí caer. Sentí como la sed, el hambre y la ansiedad se apoderaban de mí, como crecían, se hacían cada vez más grandes y pesados, como asfixiaban la capacidad de pensar y razonar que me quedaba en el cerebro. Y de repente, por algún extraño motivo, dejé de existir.

Ansias de carne, ansias de sangre. Ansias de muerte.

El sabor de la carne y la sangre en la boca. Fuego. Instinto.

El lobo salió corriendo hacia el bosque, buscando algo que ni siquiera entendía. Buscando aquello de lo que se lo privaba el resto del mes.

Libertad.[/QUOTE]

Vuelvo a mirar mi reloj. ¡Quien te mandaría quedarte dormida, Ann! Si es que siempre haces lo mismo, ya te decía tu madre que a quien algo quiere algo le cuesta… eres un caso perdido. ¡Ay! ¡Qué coño…! Acabo de chocarme con una chica.

—¡Ay perdona!—exclama al darse cuenta—Voy sin mirar y pasa lo que pasa.

Me freno en seco, apartando la mirada del reloj que estaba mirando, y me fijo en la chica con la que acabo de chocarme. Me suena de algo… de algo pero no sé de qué.

—¡No, no, perdona tú! Iba completamente distraída…—digo, empleando un pequeño tono de disculpa.

De verdad, me suena mucho, y me temo que es de ESA noche, porque es una de las pocas noches de las que tengo los recuerdos tan difusos.

—Digamos que fue culpa de las dos…—me dice sonriendo—Nos conocemos, ¿verdad?

—Creo que sí, pero… no recuerdo muy bien…—digo con una media sonrisa—Recuerdo que había un montón de gente, y tal, pero…—me llevo una mano a la frente, masajeándomela para intentar aclarar la maraña de pensamientos, mientras alzo la otra en un gesto de disculpa—Creo que tengo los recuerdos de esa noche bastante borrosos…—añado, con una risita.

Respiro profundamente, pues noto que estoy a punto de ponerme histérica, y le tiendo la mano.

—De todas formas, me llamo [b]Ann[/b]—digo, en mi tono más cortés de niña buena canadiense. La verdad, si todos tienen los recuerdos de esa noche tan difusos como yo, puede llegar a ser complicado que me recuerde.

—Yo soy [b]Diana[/b], encantada de volver a verte…menos peluda—bromea y después titubea—Disculpa, tengo la habilidad de meter la pata cada dos frases que digo.

¿Peluda? Me recorre un escalofrío bastante desagradable que espero que no note, y me peleo nuevamente con mi memoria para lograr entender qué ha pasado una vez fuera de aquella cueva, laberinto, o lo que sea…

—Nah, todo bien—digo con una sonrisa—A veces se me olvida peinarme, y con pelos de loca sí, puedo llegar a dar mucho miedo…—digo, intentando quitarle hierro al asunto, pues empiezo a tener serias sospechas de lo que ha pasado.

—Tenías que verme a mí en la etapa en la que decidí no depilarme para luchar contra la opresión de vete tú a saber qué—se echa a reír, y le dedico una sonrisa.

—Oh, sí, la estética puede ser una opresora a veces—comento con una risita. Vuelvo a mirar mi reloj, casi por inercia—¿Y a dónde ibas? Digo, porque tengo que ir hasta la biblioteca y demás, y si vas en esa dirección podemos caminar juntas—le propongo con esa sonrisa que [b]Francis[/b] denominaba “sonrisa de hada”.

—Te acompaño entonces—me dice, asintiendo con la cabeza—Aunque ya es casi la hora de comer…

—Lo sé, lo sé… pero es que voy fatal de tiempo con un trabajo sobre Parménides, así que supongo que lo sacaré de la hora de comer-le explico, encogiéndome de hombros-Aunque si te apetece ir a tomar algo, te acompaño, porque si no como algo a lo mejor me meriendo a la bibliotecaria-digo, en tono de broma, aunque un poco en el fondo, sé que es posible que algo en mí pudiese hacerlo.

—Al bibliotecario ya me lo he merendado yo…—tose intentando disimular, y yo no puedo reprimir una carcajada— Podemos tomar algo rápido en la cafetería y luego te dejo tranquila, ¿te parece bien?— pregunta mientras me hace un gesto para que la siga—He tenido una mañana muy ajetreada y necesito comida en vena ¡YA!

—Me parece bien—digo siguiéndola, pues por mucho que mis intenciones de acabar el trabajo seann las más honestas, el rugido de lobo hambriento que ha pegado mi estómago me ha dado a entender que no podré concentrarme demasiado si no como, y pronto—¿Vienes mucho por el campus?—pregunto luego, acomodándome el bolso sobre el hombro–Es que soy un poco despistada, y a lo mejor te había visto mil veces antes de hoy, pero…-esbozo una sonrisita de culpabilidad.

En esos momentos, mis ojos se encuentran con los de un hombre, que me suena de haber visto en algún momento de aquella noche, pero que no logro recordar, ni ubicar. Recorre a [b]Diana[/b] con la mirada, y luego se fija en mí, y en mi interior dos piezas se movieron y chocaron entre sí, encajando. Sea lo que sea, es… como yo.

—Se supone que estudio aquí—dice mi acompañante, haciendo un gesto con la mano que abarca el campus— Pero soy lo más opuesto a una buena estudiante que puedas encontrar, así que seguramente si me has visto estaba en la cafetería.

Suelto una risita, ladeando la cabeza para mirarla, y el pelo se me cae sobre un hombro, embargándome con el olor a mi champú y tranquilizándome tras el escrutinio de aquel hombre.

—La verdad es que yo no suelo venir mucho por la cafetería. Si lo hiciese me pasaría la vida comiendo—comento, buscando una mesa con la mirada—Mira, allí hay un sitio libre—digo, señalando una mesa junto a la ventana.—¡Vamos a ocuparla antes de que tengamos que pelearnos con alguien por ella!

— Oh con lo divertido que es darse codazos con las chicas de primer curso que piensan que están en One Tree Hill…—dice [b]Diana[/b] con fingida tristeza

—Ya—suelto una risita—Pero a lo mejor se creen unas Haleys de la vida y creen que pueden agarrar del pelo a quien sea, y yo soy demasiado Peyton para aguantarme sin cascarles un puñetazo—digo, como si tal cosa, dejando el bolso colgando del respaldo de una de las sillas y tomando asiento.

—Pues yo soy Brooke, así que ten cuidado conmigo si no quieres perder a Lucas—me dice, haciendo un gesto de esos de negro malote de peli, antes de echarse a reír—¿Qué quieres tomar? Es para acercarme a la barra a pedirlo porque como esperemos nos hacemos viejas…

—Una ensalada “con de todo” y un té con hielo—digo—Y pídeles MUCHA mayonesa.

— ¡Oído cocina!—Y se va hasta la barra.

Al cabo de unos minutos vuelve con lo que yo he pedido y lo mismo para ella

—Que aproveche-digo, antes de atacar mi ensalada como si se tratase de un enemigo mortal.

—Que aproveche-responde [b]Diana[/b], alzando el vaso de té. Brindamos juntas y nos echamos a reír.

Sí, puede que de repente mi vida se haya convertido en una especie de película MUY rara. Pero he encontrado a [b]Diana[/b] que es increíblemente divertida. Y es probable que se sea lo que necesito ahora, pasármelo bien.

[spoiler]Diana ha sido controlada por Stefy.
El hombre que las observa es Alexander Fenris[/spoiler]

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