Moondale

MI PROBLEMA

[b][ January Allard | Alrededores de la Iniciativa Awaken [color=green]{Con todos}[/color] ][/b]

Januarybanner10

Era difícil de creer que hubieramos llegado a la salida. Que siguiéramos vivos. Que mis piernas no se hubieran desecho mientras corría y mis pulmones no hubieran muerto de la impresión al volver a respirar aire puro. Cerré los ojos, mientras oía a los demás hablar. El cansancio, todos los descubrimientos, el miedo y la constante angustia me habían dejado muda. Callada y silenciosa, llevaba un rato al margen, sola dentro de mi cabeza, intentando no comenzar a hablar sola en el interior de mi cerebro y sujetándome a los hilos que me mantenían unida a mi cordura. Que probablemente no dudaría mucho, por cierto.

Apenas si había oído la tentativa de Daniel de quedarse para ayudar a Nathan, o las súplicas de Sarah para que desistiese. Ahora, sin embargo, quizás por el aire fresco de la noche, quizás por no sabía qué, comenzaba a sentirme extrañamente despierta, a ser consciente de todo. Los pequeños sonidos, los pequeños olores, los colores me golpeaban incluso en la oscuridad de la noche. Y el sonido de las conversaciones se metía en mi cerebro incesantemente. No pude evitar interrumpir.

-[b]¿Hasta enero?[/b] -mi voz sonó algo alarmada. Yo estaba algo alarmada, a decir verdad. Hasta enero era mucho tiempo sin verlos. Sin nadie a quien preguntarle. ¿Hola? Novata al habla, asustándose a toda velocidad-. [b]¿Y qué hacemos hasta entonces? ¿Tenemos que dar tres vueltas a la manzana con el coche y asegurarnos de que nadie nos sigue? ¿Vigilar que no haya algún miembro de la Iniciativa colando cámaras en nuestra habitación?[/b] -mi voz seguía sonando algo aguda.

-[b][i]Lo mejor es actuar como si no hubiera pasado nada. Sé que será dificil, pero no se arriesgarán a ir a por vosotros ahora.[/b][/i]

Negué con la cabeza, con expresión de susto que se mezclaba dentro de mí con el alivio de saberme libre. Ése era el problema, ser libre sin serlo realmente. Sabiendo que alguien ahí afuera seguía empeñado en encerrarme en unas instalaciones del demonio. Les miré a todos, preguntándome si ellos serían capaces de seguir tan tranquilos. Tal vez estaban demasiado ocupados disfrutando su recién recuperada libertad, y tal vez yo debería hacer lo mismo. Suspiré, aún negando levemente con la cabeza.

-[b]Pero… eso no lo sabes[/b] -supuse que algo más que yo sí sabía, que tenía algo más de experiencia, pero no pensaba con claridad-. [b]¿Y si vienen? Quizás no a por todos, pero…[/b]

Callé de pronto. Mi voz se ahogó de pronto, más bien, al mismo tiempo que me doblaba en dos, dolorida. Mi cuerpo casi formaba un ángulo recto y había llevado mis brazos al abdomen rápidamente. Respiré, intentando recuperar la calma cuando el dolor pasó, y volví a incorporarme. Apenas escuché a McLeod.

-[b][i]¿Te encuentras bien?[/b][/i]

Asentí, ignorando cuán obvia era mi mentira y siguiendo adelante.

-[b]…no sabemos cómo actúan. No sabemos si no decidirán…[/b]

El dolor volvió, más fuerte, más extendido. Un latigazo de los pies a la cabeza, una sacudida de dolor que me hizo lanzar un gritito agudo y volver a doblarme sobre mí misma. Gruñí por lo bajo, sin tiempo para decir nada antes de que volviera a sacudirme la misma sensación. El dolor, la intensa sensación de que algo grande se acercaba, el despertar de algo primario dentro de mí. Miré al cielo.

[i]Luna llena[/i].

-[b]Chicos…[/b] -Fue apenas un susurro, pero esperé que me hubieran oído, o que al menos siguieran mi mirada. Arriba, la luna estaba llena. Jodida luna.

Por eso la intensidad. Por eso ese despertar. Por eso ahora notaba los cambios. Sollocé sin lágrimas, maldiciendo por lo bajo. [i]Otra vez no[/i]. No, por favor, otra vez no. Ése era constantemente mi pensamiento, pero no iba a frenar al lobo. Iba a seguir ahí, iba a seguir despertando. Separé los brazos de mi cuerpo al notar cómo se transformaban y cambiaban y esta vez sí me lo permití, sí miré. Vi cómo mis dedos iban alargándose mientras percibía los huesos mutando bajo la piel y veía brotar el pelo rápidamente ante mis ojos. Ahogué un grito, pero sonó como un gruñido. Cerré los ojos otra vez, fuertemente, sacudiéndome, con las rodillas clavadas en el suelo y notando como poco a poco me alejaba de mí misma.

A duras penas vi a Sarah acercarse, con una mano extendida. Quise avisarla, pero todo lo que salió de mi boca fue un gruñido que la hizo dar un paso atrás. Quise poder decirle lo siento. O pedir ayuda. O que corrieran. Quise buscar algo de consuelo en Fenris o simplemente ver si habían reaccionado. No habían tenido suficiente que ahora llegaba la mujer lobo para terminar de coronar la noche. Ése fue mi último pensamiento, luego simplemente desaparecí de mí misma.

**

January Allard ya no estaba allí, y un enorme lobo gruñía en su lugar. Tenía el cabello del lomo erizado y los ojos brillantes, posados en la última persona que se había acercado a ella. Olisqueó la noche, mientras los demás permanecían congelados en su lugar. El animal parecía limitarse a observar, olisquear, tal vez maquinar si su cerebro llegaba hasta ahí. Dio un paso hacia delante, aparentemente manso, para luego gruñir y flexionar las patas. Parecía dispuesto a saltar cuando otro lobo se colocó justo delante de él. Era Alexander Fenris, que había dejado atrás su forma humana para ayudar a sus compañeros.

Los dos lobos permanecieron unos segundos unos frene al otro. Luego Fenris gruñó, dando un paso adelante e invadiendo el territorio de January, que respondió irguiéndose con dignidad, como un animal defendiendo territorio. Ambos animales se miraron unos segundos, retándose y gruñéndose entre dientes. Luego uno de ellos echó a correr y el otro, que dos minutos atrás había sido una chica asustada que jamás se habría internado en el bosque después de todo lo ocurrido, le persiguió a toda velocidad, dejando atrás a sus compañeros e internándose con él en el bosque.

[spoiler]Cada personaje manejado por su dueño =)[/spoiler]

Comentarios

Deja una respuesta